Una colección de batiks recopilada por la madre de Barack Obama durante las investigaciones y viajes que hizo por Indonesia como antropóloga, centra la exposición sobre el tejido que explora el sentido estético tradicional indonesio.

El Museo de Arte Islámico de Malasia, en Kuala Lumpur, exhibe estos días y hasta finales de julio varias decenas de batiks y otras telas profusamente adornadas con motivos florales que se hicieron empleando la técnica de teñido por reserva con cera y que Ann Dunham, la madre del actual presidente estadounidense, vistió o utilizó para decorar el hogar.

El batik, tela versátil ligada a ceremonias sociales y rituales con la que durante siglos se han vestido los sultanes, comerciantes y campesinos, representó para Dunham el mejor reflejo de la diversidad indonesia, archipiélago en el que habitan unos 300 grupos étnicos y se hablan cerca de 700 idiomas autóctonos y dialectos.

Dunham, que falleció en EEUU en 1995, se sintió también fascinada por la sencillez de estas prendas vestidas por la mujer y el hombre y la escasa dificultad que entrañaba confeccionar vestidos o faldas de este estilo.

"Sentía curiosidad por la exposición porque quería saber qué tienen en común el presidente de Estados Unidos y el batik y he descubierto que la madre de Obama era una experta en este tejido típico del sudeste de Asia", dijo a Efe la joven Sri Gaol, durante su visita a este museo de Malasia, otro país en el que esta tela de diseño tiene mayor implantación.

Gaol elogió el gusto de Dunham y destacó que la antropóloga superó durante su vida en este país del sudeste de Asia "la visión típica sobre la región que acostumbran a tener los extranjeros".

El interés de Dunham por el batik llevó a que decidiera aprender las diversas técnicas de creación y a que a su regreso a Estados Unidos impartiera durante algún tiempo clases sobre cómo teñir estas telas siguiendo la tradición textil indonesia.

En la muestra abundan los paños de tonos violáceos, marrones y el binomio blanco y negro por el que la madre de Obama sintió especial atracción durante su estancia en Indonesia, en la décadas de los sesenta y los setenta del siglo pasado.

"Cada pieza de la exhibición tiene un significado profundo, Dunham no era solamente una extranjera que disfrutaba de los vibrantes colores del batik", explicó Heba Nayel, curadora de la exhibición de tejidos.

Nayel agregó que escogió muestras de las telas más vestidas por la población de los diferentes estratos de la sociedad indonesia, incluidas las "que no eran caras" y las "reservadas para la corte real".

Pero el interés de la antropóloga estadounidense por estos exóticos diseños fue más allá del de la estética y, por eso, la muestra recalca la labor que desarrolló para promover de una red de microcréditos entre las artesanas de batik en la isla de Java.

"Ella pensó que las artesanas del batik podían trabajar en cooperativa y hacer sus telas sin ser explotadas; no les dijo que llevasen sus productos a la ciudad sino que las ayudó in situ", destacó Nayel.

En un vídeo grabado con motivo de la exposición, el presidente de Estados Unidos indica que esta colección de tejidos reunidos por su madre no está solamente relacionada con la moda, sino que además destaca una faceta de ella como persona.

"Como mujer, sabía que los textiles eran el sustento de las madres y mujeres que los hacían", apunta Obama en la grabación, al tiempo que expresa su esperanza de que el legado dejado por su madre "continúe el trabajo al que dedicó su vida ampliando el entendimiento entre personas y entre naciones".

De la exposición emana la vertiente viajera de Dunham, que durante su juventud vivió en varios estados de EEUU y más tarde en Indonesia y Pakistán, además de su interés por las otras culturas, una actitud que se desprende de sus dos matrimonios interraciales, con un keniano y un indonesio.

Y fue "el batik lo que, como antropóloga, le ayudó a comprender la vida de otra gente, sus esperanzas, sus tradiciones y sus retos", sintetizó su hijo, quien vivió varios años en Yakarta durante su niñez.

El batik, declarado patrimonio inmaterial de la humanidad en 2009, es hoy en Indonesia un icono cultural y símbolo de la identidad nacional.

Por Paula Regueira Leal