El Gobierno de Ecuador sopesa expulsar a la agencia de cooperación de Estados Unidos (Usaid) a la que acusa de desestabilizar la democracia, según un artículo de un diario público reproducido hoy en la web oficial del Ejecutivo.

Bajo el título "la Usaid tiene los días contados en el Ecuador", la nota explica que el Gobierno del presidente Rafael Correa, de izquierda, analiza los efectos de la expulsión.

El artículo del periódico El Telégrafo, colgado también en la página de internet de El Ciudadano, que es el diario oficial del Ejecutivo, se basa en "información extraoficial" de la Cancillería y la Secretaría Técnica de Cooperación Internacional (Seteci).

La Cancillería declinó hacer comentarios al respecto a Efe.

"De concretarse la idea, el presidente Rafael Correa la anunciaría oficialmente en esta semana", afirma la nota.

El mes pasado el mandatario ya afirmó que los países miembros de la Alianza Bolivariana para las Pueblos de América (ALBA) analizaban "seriamente" expulsar a la Usaid de su territorio.

Además de Ecuador forman parte del bloque Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, Dominica y Antigua y Barbuda.

El mandatario acusa a la Usaid de destinar 4,3 millones de dólares a un Proyecto de Fortalecimiento Democrático, "cuando lo que claramente se busca es la desestabilización de Gobiernos electos democráticamente", según publicó El Ciudadano en junio.

El Telégrafo afirmó en su nota de hoy que para expulsar a la agencia estadounidense el Gobierno derogaría el Convenio de Cooperación de 1962 entre ambas partes y pediría el cierre de los proyectos, un inventario de los bienes ingresados al país para su ejecución y la entrega de los estudios realizados.

"Para evitar protestas en zonas de la Amazonía y las fronteras -en donde la entidad tiene fuerza- se elaboraría una estrategia desde los responsables de la política en los territorios para evitar costos políticos relevantes", explicó el artículo.

La Usaid no ha hecho comentarios sobre el tema. En su página de internet señala que en Ecuador financia programas de educación, salud, agricultura, medio ambiente, microempresa y de mejora de la infraestructura en la frontera con Colombia.

Sus programas de fomento de la democracia "amplían la participación en procesos democráticos, apoyan a los Gobiernos locales, fortalecen la capacidad judicial y promueven las elecciones transparentes e incluyentes", según explica.

El embajador estadounidense, Adam Namm, inició sus funciones oficiales el mes pasado con la entrega de sus credenciales, en sustitución de Heather Hodges, expulsada por Correa en 2011.

El mandatario tomó esa medida después de que WikiLeaks divulgara un cable presuntamente escrito por ella que decía que algunos funcionarios de la embajada creían que Correa había designado a un agente corrupto como director de la policía para manipularlo.

En respuesta, el Gobierno estadounidense echó de su territorio al entonces embajador ecuatoriano, Luis Gallegos.

Desde entonces los dos países han enmendado la relación y el pasado enero Nathalie Cely, exministra Coordinadora de la Producción de Ecuador, presentó sus credenciales como nueva embajadora al presidente estadounidense, Barack Obama.