El presidente del Barclays, Marcus Agius, presentó hoy su dimisión y pidió disculpas tras el escándalo de las manipulaciones de los tipos de interés interbancarios, confirmó hoy la institución bancaria británica en un comunicado.

"Realmente siento mucho haber defraudado a nuestros clientes, empleados y accionistas. Barclays está lleno de gente trabajadora, talentosa, cuya integridad no es cuestionada", señala Agius, cuya renuncia ya había sido anticipada ayer por los medios británicos.

"Este ha sido un periodo de estrés sin precedentes y, en particular, de turbulencias en la industria bancaria y en la economía mundial en general", agrega el presidente, que califica el escándalo de "golpe devastador" para la reputación del banco.

Agius, al frente del Barclays desde enero de 2007, también dice que al ser el presidente de esta institución debe asumir la última responsabilidad por lo ocurrido.

La dimisión se produce después del escándalo sobre las manipulaciones de los tipos de interés interbancarios efectuadas por empleados del banco entre 2005 y 2009.

Por esa razón, el pasado miércoles los organismos reguladores del Reino Unido y EEUU multaron al banco británico con 290 millones de libras (363 millones de euros) por manipular el Libor -el tipo de interés interbancario fijado en Londres- y su equivalente europeo, el Euribor, entre 2005 y 2009.

Al dar a conocer su dimisión, Agius, de 65 años, dijo que permanecerá en su puesto hasta que se produzca una "sucesión ordenada" y agregó que el director no ejecutivo del Barclays, Michael Rake, ha sido designado como vicepresidente del banco.

En respuesta a este escándalo, la institución financiera acordó llevar a cabo una auditoría para esclarecer el asunto.

El consejero delegado del banco Bob Diamond ha indicado que no piensa dimitir, si bien tiene previsto comparecer este miércoles ante el comité parlamentario del Tesoro para explicar el caso.

Diamond ha culpado el problema "a un pequeño número de empleados", aunque ha renunciado a su prima para este año.

Otros bancos británicos están siendo investigados por ese caso de manipulación de las tasas, entre ellos el parcialmente nacionalizado Royal Bank of Scotland (RBS), propiedad del Estado en un 84 %.