En Nuevo México, Tomasita Maestas dijo que ella escogerá al candidato presidencial que tenga el mejor plan para resolver los problemas en la educación y la economía.

En Arizona, el inmigrante mexicano Carlos Gómez apoya al republicano Mitt Romney porque es más conservador en temas sociales que su contendiente demócrata.

En Miami, la oriunda de Colombia Luna López probablemente votará por el presidente Barack Obama, ahora que él decidió detener la deportación de muchos jóvenes inmigrantes sin permiso de residencia que fueron traídos a Estados Unidos cuando eran niños.

Los motivos que ofrecen los hispanos para escoger a Obama o Romney son tan diversos como los países a los que alguna vez sus ancestros llamaron hogar, lo que indica que no parece haber una forma homogénea para convencer a los hispanos, la minoría de crecimiento más rápido en Estados Unidos.

El voto latino no es monolítico, ni siquiera es un bloque electoral. Incluye rangos de personas con opiniones diversas. Entre ellos están los cubanos en la Florida, con tendencias republicanas, los inmigrantes mexicanos recién llegados, los descendientes de colonos españoles en el suroeste, y los puertorriqueños con inclinación demócrata en el este del país.

Las políticas de inmigración parecen ser el tema importante por naturaleza para estos votantes, pese a que casi dos tercios de los hispanos nacieron en Estados Unidos. Sus prioridades son las mismas que tiene la población general: empleos, economía, educación y atención médica.

"Necesitamos que haya más empleo aquí, esa es mi máxima prioridad y sobre lo que quiero escuchar", dijo Stefan González, un joven de Denver, de casi 18 años, cuyos ancestros incluyen españoles, mexicanos e indígenas estadounidenses. González, quien trabaja en una casa de empeño en los suburbios de Denver, dijo que planea votar por Obama en las elecciones presidenciales de noviembre.

En Albuquerque, Ernest Gurule, de 84 años y cuyos ancestros se establecieron en Nuevo México en 1580, dijo que su principal preocupación es el sistema de salud federal ratificado la semana pasada por la Corte Suprema, y que el apoyará a Obama en parte debido a eso. Asimismo, el simpatizante demócrata agregó: "Es muy caro cambiar caballos a la mitad".

Democratas y republicanos están en una contienda férrea para resolver cómo acercarse mejor a los hispanos y conquistar su voto.

En el corto plazo, estos votantes podrían decidir el resultado en Nevada, Colorado, Nuevo México, Florida y otros lugares. A largo plazo, es mucho más lo que está en juego porque se calcula que los hispanos representarán alrededor de un 30% de la población en 2050, el doble de su tamaño actual, algo que potencialmente cambiaría el panorama político estadounidense.

Como la mayoría de las minorías, tradicionalmente los hispanos tienen una tendencia demócrata, pero un reciente sondeo hecho por Pew Research indica que los hispanos también son el grupo de votantes independientes de crecimiento más rápido. En la actualidad, un 46% evita ser etiquetado con algún partido en comparación con el 31% de hace seis años.

Esos resultados sólo resaltan la diversidad hispana y los desafíos que eso representa para los partidos políticos.

"Será una batalla muy difícil de ganar", dijo Jennifer Korn, la directora ejecutiva de la organización Hispanic Leadership Network (Red de Liderazgo Hispano), establecida por el Partido Republicano para atraer más votantes hispanos. "Mientras más se asimilan, se vuelven más complicados y es ahí cuando empiezan a dividir sus preferencias entre los partidos".

Por ahora, al menos, Obama y los demócratas tienen la ventaja. Los sondeos más recientes muestran que el 65% de los hispanos apoyan a Obama y 25% a Romney.

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