Los principales grupos de oposición de Siria rechazaron el domingo un nuevo plan internacional que prevé integrar un gobierno de transición, debido a que el acuerdo básico no impide la participación del presidente Bashar Assad.

La postura deja entrever que hay pocas esperanzas para un pronto fin al derramamiento de sangre que comenzó hace más de 15 meses, y coincide con un anuncio del principal grupo de oposición de que solamente la semana pasada 800 personas perdieron la vida en diversos hechos de violencia.

Los grupos activistas de oposición dijeron que han muerto más de 14.000 personas, un promedio de 900 al mes, desde que en marzo de 2011 comenzó un alzamiento contra el régimen autoritario de Assad.

La cifra de víctimas de la semana pasada casi iguala la del promedio mensual, en momentos en que las fuerzas del gobierno atacan de manera implacable, con helicópteros, tanques y artillería, los poblados y ciudades rebeldes, en una ofensiva tendente a recuperar los territorios en poder de los insurgentes.

Durante una conferencia efectuada el sábado en Ginebra, las potencias mundiales aceptaron un plan impulsado por Naciones Unidas que prevé formar un gobierno de transición de unidad nacional con plenos poderes en Siria.

Sin embargo, a insistencia de Rusia, el acuerdo básico deja abierta la posibilidad de que Assad sea parte del gobierno interino.

También podría incluir a integrantes del gobierno de Assad, de la oposición y de otros grupos. El gobierno de transición supervisaría la elaboración de una nueva carta magna y la realización de elecciones.

Estados Unidos dejó de insistir en que el plan prohibiera explícitamente la participación de Assad en el nuevo gobierno. Dijo confiar en que esa concesión pueda alentar a Rusia a presionar más a su añejo aliado para que termine la ofensiva violenta contra los disidentes.

Sin embargo, la fragmentada oposición en Siria ha expresado desde hace tiempo su rechazo a cualquier solución que incluya negociar con Assad o que le permita mantenerse en el poder.

El conflicto también amenaza con rebasar las fronteras, luego de que Siria derribara un avión militar de la vecina Turquía, que respondió con el despliegue de cañones antiaéreos a lo largo de la frontera. Turquía dijo el domingo que emplazó aviones de combate en la frontera después de que helicópteros sirios volaron demasiado cerca.

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Los periodistas de AP Albert Aji en Damasco y Susan Frazer en Ankara colaboraron para este despacho.