Los mexicanos acudieron el domingo a las urnas en medio de un clima tranquilo para elegir al presidente que gobernará los siguientes seis años, en una jornada que podría marcar el regreso al poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI) después de haber sido despojado hace 12 años.

Ante el panorama de que pueda cantar victoria tras la jornada electoral, el PRI anticipó ya un mensaje con el que busca al parecer tranquilizar a sus detractores, al asegurar que no restauraría prácticas autoritarias y corruptas del pasado, como advierten sus opositores.

Desde las 8.00 de la mañana y hasta las 6.00 de la tarde del domingo permanecerán abiertos los centros de votación para que acudan los casi 80 millones de mexicanos mayores de 18 años con posibilidades de elegir al próximo presidente, aunque los pronósticos de algunos encuestadores es que la participación apenas si superaría el 60% de los inscritos.

Además del presidente, los mexicanos elegirán a los 500 diputados federales y 128 senadores. También se votará por el jefe de gobierno de la ciudad de México y seis gobernadores, así como por varios cientos de nuevos legisladores locales y alcaldes.

Las primeras tendencias se conocerán a partir de las 8.00 de la noche (0100 GMT del lunes), cuando empresas privadas divulguen encuestas a boca de urna, que no son oficiales.

Las autoridades electorales planean divulgar los resultados de un conteo rápido a eso de las 11.45 de la noche (0445 GMT del lunes).

La votación se realizaba con normalidad en la capital y el resto del país, de acuerdo con el ex presidente colombiano César Gaviria, jefe de la misión de observación de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

"Hemos visto votación copiosa y los reportes del país es que hay normalidad", señaló Gaviria. "Confiamos que al terminar la jornada, el sistema electoral mexicano va a producir un resultado que va a generar certeza".

El secretario de gobernación, Alejandro Poiré, informó sobre "algunos incidentes aislados que se están atendiendo muy puntualmente", aunque no dio detalles.

"No quisiera yo darle relevancia a ninguno en lo particular", agregó.

Doce años después de que por primera vez perdiera el poder tras 71 años de gobiernos continuos, el PRI parece encaminado a recuperar la presidencia de la mano de su candidato Enrique Peña Nieto, un político pragmático de 45 años que hasta el año pasado gobernó el estado más populoso del país.

Peña Nieto, visto por sus críticos como un producto de la mercadotecnia televisiva, llega a la elección como empezó: en primer lugar. Y aunque a lo largo de los tres meses de campaña su ventaja frente a sus rivales se redujo, el mantenerse a la cabeza de la intención de voto ha hecho pensar a algunos que es inevitable su triunfo.

"Dado lo que informan las distintas encuestas... la verdad es que el resultado final nos deja más o menos como empezó la campaña", dijo a The Associated Press Rodrigo Salazar, profesor investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en México. "Vamos a tener un ganador con una muy amplia ventaja", pronosticó.

Otros, sin embargo, creen que nada está dicho aún y es necesario esperar el final de la jornada electoral, a la cual llega en segunda posición Andrés Manuel López Obrador, del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), quien repite en la candidatura y que tras empezar en la tercera posición logró remontar un peldaño pese a los pronósticos iniciales adversos.

"México ya no está para retrocesos... la gente quiere un cambio verdadero", señaló López Obrador luego de emitir su voto por la mañana al sur de la capital.

"Me parece que (las encuestas) no necesariamente están reflejando el sentir popular, a partir de lo que es posible apreciar en la sociedad, en las plazas públicas, en la discusión pública, en la movilización o en la participación de ciertos sectores", anotó el candidato izquierdista en víspera de los comicios.

Para muchos es poco probable que el conservador y actual gobernante Partido Acción Nacional (PAN), quien sacó al PRI de la presidencia en el 2000 y volvió a triunfar en el 2006, pueda mantener el poder en medio de un desencanto que se ha agravado en los últimos años por una ofensiva contra el narcotráfico que no se tradujo en una reducción de la violencia.

A ello se suma una crisis financiera internacional que llevó a México en el 2009 a su peor contracción económica en varias décadas.

En medio de la desilusión con el PAN, su candidata presidencial Josefina Vázquez Mota, de 51, bajó del segundo lugar al inicio de la campaña al tercero detrás de López Obrador.

Un cuarto candidato, Gabriel Quadri de Nueva Alianza, aparecerá en las boletas, aunque no ha alcanzó ni el 5% de las preferencias en los sondeos previos.

Peña Nieto ha prometido enfocarse en reducir la violencia del crimen organizado, que ha dejado más de 50.000 víctimas desde 2006, y en promover el crecimiento económico a través de ajustes como abrir más a la iniciativa privada la inversión en la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex).

López Obrador ahora se presenta con un discurso más moderado y promete crear una "República amorosa" que restaure valores como la honestidad. En su anterior campaña a la presidencia pregonó que gobernaría primero para los pobres y lanzó duros ataques a las instituciones en medio de reclamos de que le habían "robado" el triunfo.

El político, de 58, recibió en medio de la actual campaña un impulso tras el surgimiento de un movimiento universitario que hizo blanco de sus críticas a Peña Nieto.

La posibilidad del regreso del PRI a la presidencia ha llevado a los analistas a discutir si eso significará la restauración de un régimen de corrupción y represión, aunque algunos creen que no sería tan sencillo en un país que ha cambiado desde que ese partido gobernó.

"El contexto sí cambia muy severamente", destacó Salazar. "La sociedad no es la misma; es una sociedad muy crítica, es una sociedad exigente, (y hay) una división de poderes fuerte".

Algunos también han advertido sobre la posibilidad de que López Obrador, de perder la elección, promueva protestas como las que en 2006 cerraron por casi dos meses una de las principales avenidas del centro de la ciudad ante lo que consideró un fraude a favor de su rival, el hoy presidente Felipe Calderón.

El Instituto Federal Electoral ha dicho que dará a conocer una tendencia sin importar la diferencia entre el primero y el segundo lugar. Hace seis años, el órgano electoral señaló que la contienda era demasiado cerrada para anunciar quién iba a la cabeza.

En el arranque de la jornada se pudieron ver largas filas en casillas de la capital mexicana.

Laura Estrada, una ama de casa de 50 años, fue una de las que se levantó temprano para emitir su voto.

"Yo creo que es importante salir a votar porque el país está viviendo un cambio", expresó. "Yo voy a votar por Andrés Manuel (López Obrador) porque creo en él, pero también porque si él no gana, no sé cómo vayan a reaccionar los jóvenes si es que gana Peña Nieto".

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