El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, defendió hoy ante el Parlamento su gestión de tres años con un detallado informe, en el que destacó las millonarias inversiones en infraestructura, programas sociales y económicos, y abogó por una conciliación con los sectores opositores.

El gobernante entró este domingo en el cuarto y penúltimo año de Gobierno en medio de críticas de sus detractores por su supuesto estilo "autoritario" y la "falta de transparencia" en la Administración de la pujante Panamá, líder en crecimiento regional con 10,6 % del producto interno bruto (PIB) en 2011.

Durante casi una hora, el gobernante explicó en un pormenorizado informe de gestión en qué se ha invertido "la plata de los panameños" durante los tres años de su "gobierno del cambio", el cual, aseguró, ha hecho "más que todos los anteriores" Gobiernos de la era democrática.

"Panameños: más de 13.000 millones de dólares en carreteras, puentes, aeropuertos, sistemas de transporte y de riego, camiones (recolectores) de basura, apoyo al agro, cárceles, seguridad, educación, vivienda, computadoras, tecnología, ayuda social, subsidios y muchas cosas más (...) en eso invertimos la plata de todo el pueblo", afirmó Martinelli.

Además, desde que asumió el poder en julio de 2009 se han generado "140.000 nuevos empleos formales", "se han establecido 773 nuevas empresas", resaltó el gobernante, que sin embargo reconoció que temas como el aumento de "la canasta básica" y las "cárceles" representa aún "grandes desafíos".

El gobernante reveló que "el secreto del éxito" de su Administración "es la ejecución rápida y transparente del presupuesto" nacional, y su capacidad de "reconocer los errores" y de "corregir cuántas veces sea necesario".

En cuanto a la materia política, el magnate de supermercados aseguró que después de tres años de su Gobierno e "independientemente de las críticas, la democracia está intacta" en Panamá.

"La libertad de expresión ha sido respetada y no es negociable", añadió el jefe del Estado, en respuesta a las denuncias opositoras sobre los supuestos rasgos de "autoritarismo" de su mandato.

En un tono conciliador, Martinelli expresó la disposición de su Gobierno a abrir espacios de diálogo con la oposición, a la que pidió también reconocer sus errores y enmendar en aras del bien nacional.

"Este pequeño gran país merece que lleguemos a un punto de encuentro, dialoguemos, negociemos, discutamos, busquemos el encuentro entre todas las partes que todos los podemos lograr", afirmó el gobernante.