La 64 reunión anual de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) inaugurará mañana en la capital panameña sus sesiones plenarias, centradas en el análisis de dos propuestas que impulsan la política conservacionista de los cetáceos en el organismo.

Entre los 89 países miembros de la CBI, fundada en 1946, existen dos sectores: el que promueve la caza controlada para el uso comercial de las ballenas, liderados por Japón, Noruega e Islandia; y el que defiende la conservación, encabezados por países de América Latina, según han explicado grupos ambientalistas.

En las sesiones plenarias que se desarrollarán hasta el próximo viernes se analizará la creación de un Santuario de ballenas en el Atlántico Sur, un tema que ha sido polémico en la CBI en los últimos años y que en esta 64 reunión es impulsada por Brasil, Argentina y Uruguay.

La propuesta plantea que "la caza comercial de ballenas, ya sea por operaciones pelágicas o desde estaciones terrestres, quede prohibida" en esa área geográfica.

El otro proyecto incluido en la agenda central de las sesiones plenarias es la llamada resolución de Mónaco, que pide a las Naciones Unidas actuar para la conservación de las ballenas en "altamar".

Esa resolución argumenta, entre otras cosas, que "las capturas masivas no reguladas de las especies altamente migratorias de cetáceos siguen teniendo lugar más allá de control efectivo de la CBI, incluso dentro del Santuario del Océano Austral".

La instalación de las sesiones plenarias estará encabezada por Roberto Henríquez, el ministro de Relaciones Exteriores de Panamá, país que integra el ala conservacionista dentro de la Comisión junto a la mayoría de los países latinoamericanos.

La reunión anual de la CBI comenzó formalmente el pasado 11 de junio con la instalación del Comité Científico del organismo, integrado por hasta 200 especialistas, muchos de ellos designados por los países miembros de la Comisión.

En las últimas tres semanas ese Comité analizó a puerta cerrada los principales problemas que afectan a la conservación de cetáceos, según la información oficial.

El secretario ejecutivo de la CBI, Simon Brockington, afirmó el pasado 20 de junio que la caza no es la mayor amenaza que enfrentan ahora las ballenas en el mundo, pues los "accidentes" como colisiones con buques y quedar atrapadas en redes causan la muerte de centenares de miles de esos cetáceos cada año.

En un foro organizado por el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales de Panamá, Brockington cifró en unas 1.900 las ballenas que son cazadas cada año en el marco regulatorio de la CBI, pero unas 300.000 podrían morir "por otros factores" totalmente diferentes, según estimaciones de los científicos del organismo.

Por su parte, ambientalistas latinoamericanos reunidos en Panamá han alertado que esta reunión es crucial para el futuro de la CBI, porque deberá determinar si es capaz de responder por la conservación de las ballenas o si es necesario otro mecanismo.