Rebeldes islamistas dijeron el domingo que continuarán la destrucción de lugares históricos en la ciudad de Timbuctú, en el norte de Malí, antes de implantar la Sharia, la estricta ley musulmana, en tanto que el gobierno equiparó esas acciones con "crímenes de guerra" y anunció que podría recurrir a la justicia internacional.

El portavoz del grupo Ansar Dine, Sanda Abu Mohame, dijo que los islamistas continuarán con la destrucción que comenzaron el sábado.

"Vamos a destruir todo antes de que apliquemos la Sharia en esta ciudad", señaló.

Los islamistas desaprueban lo que consideran como la adoración de tumbas de santones musulmanes, dijo el residente Musa Maiga.

"Ellos (los islamistas) dicen que la población adora a los santones como si fueran Dios", apuntó.

Sin embargo, el residente Buya Uld Sidi Mohame señaló que las raíces musulmanas de esa ciudad histórica datan de hace mucho tiempo.

"Timbuctú ya era una ciudad islámica desde el siglo XII, y conocemos lo que la religión dice de las tumbas de los santones", señaló.

"Contrario a lo que afirman los islamistas o los wahabistas de Ansar Dine, aquí en Timbuctú la gente no adora a los santones como si fueran Dios, busca las bendiciones de los mismos, los consideramos nuestros guías espirituales", agregó.

El gobierno de Malí condenó la destrucción de esos lugares y anunció que ha comenzado a tomar medidas.

"El consejo de ministros acaba de aprobar, en principio, que se presente el caso ante la Corte Penal Internacional, en tanto que una grupo de trabajo efectúa las acciones para ese fin", señaló el gobierno en un comunicado.

La agencia de las Naciones Unidas para la cultura exigió el sábado que se detenga de inmediato a la destrucción de tres tumbas musulmanas sagradas.