El presidente bielorruso Alexander Lukashenko asistió a la final de la Eurocopa el domingo junto con otros líderes de la Unión Europea, una visita incómoda que podría resultar embarazosa para los ucranianos co-anfitriones del evento.

La presencia de Lukashenko, que enfrenta sanciones de la UE por aplicar medidas represivas contra la oposición en su país, difícilmente sería bienvenida para el primer ministro italiano Mario Monti y el jefe del gobierno español Mariano Rajoy, cuyos equipos se enfrentan en la final, ni para los líderes de Polonia, el otro anfitrión del torneo.

Viktor Yanukovych, el presidente de Ucrania, ya enfrenta críticas por el encarcelamiento de la ex primera ministra Yulia Tymoshenko, ahora la principal líder opositora del país. Algunos gobernantes de la UE decidieron no asistir a los partidos de la Euro en Ucrania, incluida la final del domingo en Kiev, por el hecho de que Tymoshenko esté en la cárcel, ya que lo consideran un intento por marginar a un rival político.

Yanukovych ha negado tener algo que ver en el encarcelamiento de Tymoshenko.

Pavel Liogkiy, portavoz de Lukashenko, dijo que éste asistiría al encuentro por invitación de Yanukovych. Pero la portavoz del mandatario ucraniano, Darka Chepak, refutó lo anterior horas antes y dijo que si Lukashenko acudía al estadio sería en visita privada no vinculada con Yanukovych.

Lukashenko ha gobernado Bielorrusia, de 10 millones de habitantes, durante casi 18 años, por lo cual se ha granjeado el apodo en Occidente de ser "el último dictador de Europa".

Estados Unidos y la UE aplicaron sanciones contra Bielorrusia después de que Lukashenko lanzó una oleada de medidas represivas contra la oposición tras unos comicios en 2010 que los observadores internacionales consideraron fraudulentos.