El papa Benedicto XVI llamó hoy a los profesionales de la sanidad "reservas de amor" y dijo que los médicos y personal sanitario no tienen que tener sólo valía profesional, sino también humanidad, "ya que tratan a seres humanos que necesitan cuidados que tienen que salir del corazón".

El Pontífice dijo también que "es justo" que los hombres pidan a Dios que les cure de los problemas y necesidades concretas, pero que no basta con la visión materialistas de la vida y que lo que se le debe pedir, "con insistencia", es tener una fe firme.

El Obispo de Roma hizo estas manifestaciones ante varias decenas de miles de personas que asistieron en la plaza de San Pedro del Vaticano, bajo un sol de justicia, al rezo del ángelus dominical, durante el cual el papa se refirió al evangelio de este domingo, en el que el evangelista Marcos narra las curaciones milagrosas de dos mujeres hechas por Jesús.

Benedicto XVI subrayó que una -la hija de Jairo, un jefe de la sinagoga, es puramente física, "Jesús se inclina ante el sufrimiento humano y salva el cuerpo", afirmó, y la otra -una mujer que padecía hemorragias- es espiritual.

"Estas dos narraciones nos invitan a superar una visión puramente materialista de la vida. A Dios pedimos que nos cure de problemas, de necesidades concretas. Y es justo, pero lo que tenemos que pedir con insistencia es una fe siempre más sólida, para que el Señor renueve nuestra vida, así como una firme confianza en su amor y en su providencia, que no nos abandona", dijo.

El papa Ratzinger agregó que la atención que presta Jesús al sufrimiento humano, lleva a pensar en los médicos, los empleados sanitarios y todos los que prestan asistencia religiosa en los hospitales.

"Ellos son 'reservas de amor', que dan serenidad y esperanza a los que sufren. En ese importante servicio que prestan es necesario, sobre todo, la competencia profesional, pero por si sola no basta", agregó el papa, que señaló que los médicos y el personal sanitario tratan con seres humanos "que necesitan humanidad y cuidados que salgan del corazón".

El Pontífice añadió que por ello es necesaria además de la preparación profesional, "la preparación del corazón".

Benedicto XVI, que el próximo 3 de julio se trasladará a la residencia de Castel Gandolfo para pasar allí el verano, abogó para que este tiempo de verano, "de merecido reposo", sea también una ocasión para dedicar mayor atención a Dios y a los hombres, para profundizar en la vida espiritual.

Al ángelus asistieron numerosos españoles y latinoamericanos presentes en Roma, entre ellos un grupo de jóvenes de la parroquia de San Agustín de Guadalix (Madrid).

"Queridos hermanos, gracias a la fe, Jesús nos hace participar en su misma vida divina. Que este tiempo de vacaciones sea una oportunidad para fortalecer la fe, a través de la oración y la caridad. Feliz domingo", dijo en español.