Japón entró hoy en el periodo de ahorro energético voluntario decretado por el Gobierno a fin de reducir el consumo y evitar cortes en el suministro este verano, en medio de la paralización de la gran mayoría de las centrales nucleares del país.

El Ejecutivo ha instado a empresas y hogares a que desde hoy y hasta el próximo 7 de septiembre hagan un esfuerzo para ahorrar energía, especialmente en la región de Kansai (centro), donde el objetivo es reducir el consumo hasta en un 15 por ciento este verano.

En la región de Kyushu (suroeste) se solicita un ahorro del 10 por ciento, mientras que en otras del norte y centro del archipiélago el recorte buscado está entre el 5 y el 7 por ciento respecto a los niveles de consumo de 2010.

Se trata del segundo verano consecutivo en que el Gobierno hace un llamamiento de este tipo, aunque a diferencia de 2011 en esta ocasión la campaña es voluntaria y no obligatoria.

Sin embargo, las autoridades han advertido de que si la demanda eléctrica supera el 99 por ciento de la capacidad de las eléctricas, se podrían aplicar cortes controlados del suministro en algunas áreas para evitar apagones inesperados.

El Ejecutivo ha señalado de que las posibilidades de que esto ocurra son pequeñas, pese a lo cual está elaborando planes de contingencia para afrontar eventuales colapsos de las centrales térmicas, según la agencia local Kyodo.

Tras el accidente nuclear en la central de Fukushima, en marzo de 2011, Japón detuvo gradualmente todas sus plantas atómicas por revisiones o por seguridad, y solamente ayer puso de nuevo en marcha uno de los reactores en Kansai tras obtener el visto bueno de las autoridades locales.

Se espera que el reactor, el número 3 de la planta de Oi, comience a generar electricidad el próximo miércoles y esté totalmente operativo el 8 de julio a fin de aliviar la presión de la demanda este verano.

También se pondrá en marcha el reactor 4 de esa misma central a finales de este mes, pero por ahora no hay fecha para la reactivación del resto de los 50 reactores comerciales de Japón.

Antes del accidente en la central de Fukushima, el país obtenía cerca del 30 por ciento de su electricidad de las plantas nucleares, por lo que su paralización le ha obligado a aumentar la actividad en las centrales térmicas y a incrementar las importaciones de hidrocarburos.