Rusia, Estados Unidos y otras potencias mundiales iniciaron el sábado en Ginebra conversaciones a puerta cerrada dirigida a encontrar una solución política a la crisis en Siria y poner fin a 16 meses de brutal violencia.

El enviado internacional Kofi Annan estaba reunido con los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU — Gran Bretaña, China, Francia, Rusia y Estados Unidos — junto con otros representantes de Europa, el Oriente Medio, la Liga Árabe y de tres países árabes.

La determinación de Rusia a preservar el último aliado que le queda en el Oriente Medio choca frontalmente con el deseo de Estados Unidos de reemplazar al presidente Bashar Assad con una democracia. Rusia y China han usado dos veces su poder de veto para proteger a Siria de sanciones.

La conferencia es vista como un esfuerzo de último recurso para resolver la división Moscú-Washington — algo clave para el plan de Annan para evitar que la crisis estalle en una guerra civil plena.

Sin un acuerdo entre las mayores potencias sobre cómo formar un gobierno de transición para el país, el régimen de Assad — el aliado más cercano de Irán — se va a sentir envalentonado para seguir en el poder por tiempo indefinido, y eso pudiera complicar además el objetivo estadounidense de frenar el programa nuclear de Irán.

En conversaciones el viernes por la noche, los máximos diplomáticos de Estados Unidos y Rusia no consiguieron avances en la negociación sobre el texto negociador para directrices y principios para "una transición encabezada por Siria". Annan, el ex secretario general de la ONU cuyas gestiones para poner fin a la crisis en Siria no han fructificado hasta ahora, llego el sábado a Ginebra sin hablar con la prensa.

Las esperanzas se han centrado en convencer a Rusia — el principal aliado, protector y abastecedor de armas de Siria — a que acepte un plan que pondría fin a cuatro decenios de gobierno de la dinastía Assad. Pero los rusos quieren que Siria decida por sí su destino, en un momento en que el régimen de Assad y la oposición están cada vez más polarizados.

"Al final, queremos frenar el derramamiento de sangre en Siria. Si eso se produce por medio del diálogo político, estamos dispuestos a hacerlo", dijo Khalid Saleh, un portavoz del Consejo Nacional Sirio, una coalición de grupos opositores basada en Estambul. "No estamos dispuestos a negociar con el señor Assad ni con aquellos que han asesinado a sirios. No vamos a negociar a menos que ellos se vayan de Siria".