Una nueva ley reprime a los extranjeros que trabajan y viven ilegalmente en China, así como a los empleadores que les dan trabajo, informó el sábado la agencia noticiosa oficial Xinhua.

La ley aprobada por el Comité Permanente del Congreso Nacional del Pueblo obliga a los extranjeros a obtener documentos válidos, incluidos certificados de empleo, para trabajar en el país.

A los empleadores se les aplicarán multas de hasta 10.000 yuan (1.580 dólares) por cada extranjero que contraten de manera ilegal, dijo Xinhua.

Las autoridades alientan a los ciudadanos a denunciar a los extranjeros que presuntamente trabajan de manera ilegal, y piden a las universidades e institutos de enseñanza de idiomas que den información sobre sus estudiantes.

Desde hace unos 10 años, los extranjeros con visas de corto plazo han logrado vivir y trabajar en China durante períodos largos: para ello van a la frontera y renuevan una y otra vez sus permisos temporarios tales como visas de turistas. A veces los propios empleadores se resisten al trámite burocrático que significa gestionar una visa de empleo para extranjeros.

El número de extranjeros que trabajan en China se ha triplicado en los últimos 11 años, dijo el viceministro de Seguridad, Yang Huanning, a Xinhua.