La 99 edición del Tour de Francia se lanza en Lieja con dos favoritos que arrasan en las apuestas, el australiano Cadel Evans (BMC), defensor del título, y el británico Bradley Wiggins (Sky), con ocho triunfos en la temporada y llamado a marcar diferencias en una edición que se puede decidir en los 100 kilómetros de contrarreloj.

En ausencia del español Alberto Contador y del luxemburgués Andy Schleck, el pronóstico es anglosajón, algo en el que coinciden la mayor parte de directores y corredores, que, en particular señalan a Wiggins, de 32 años, un corredor "milagro" que se ha pasado de brillar en la pista con título olímpicos y mundiales a optar al Tour de Francia. De entrada, su temporada es intachable, ha hecho algo inédito, ganar la París-Niza, el Tour de Romandía y el Dauphiné, en esta última humillando a Evans en la contrarreloj.

"Wiggo", que ha afilado su puesta a punto con concentraciones en el Teide, se siente "preparado para poner en practica todo el trabajo del año", asumiendo que es su momento. Además contará con todo el potencial del Sky, equipo que se tendrá que doblar para la general de su líder y buscar los triunfos de etapa de Mark Cavendish, apartado no exento de la posibilidad de polémica.

Por su parte, Evans, de 35 años, está listo para renovar el título, ya sabe "lo que tiene que hacer" pero le carga al británico la responsabilidad de favorito número uno del Tour, y admite que la clave será la contrarreloj, especialidad en la que reconoce su inferioridad respecto a Wiggins.

Pero el Tour 2012 ofrece tres etapas de montaña con final en alto y otras con puertos suficientes para que los escaladores suavicen su desventaja contra el reloj. Serán bazas que deben jugar "los favoritos del segundo escalón" con el trabajo de equipo, para desbloquear el control previsto del BMC y Sky, como señala el director del Movistar, Eusebio Unzue.

En esta franja el respeto por palmarés corresponde al ruso Denis Menchov (Katusha), con dos Vueltas y un Giro en su palmarés, pero hay más corredores que quieren brillar, como el "Tiburón" italiano Vincenzo Nibali (Liquigas), otro ganador de Vuelta (2010), el estadounidense Levy Leipheimer (Omega), el holandés Robert Gesink (Rabobank), eterna promesa, el belga del Lotto Van den Broecke o el luxemburgués Frank Schleck (Radioshack), éste último con los galones de su hermano Andy.

Alejandro Valverde (Movistar) y Samuel Sánchez (Euskaltel Euskadi) serán las referencias del ciclismo español a falta de Contador. El murciano, con un físico muy afilado -dos kilos menos que en su mejor forma-, vuelve al Tour después de cuatro años de ausencia. La contrarreloj puede ser su bestia negra, pero "el Tour son 21 días y se puede compensar".

"Estoy muy motivado, en buena forma, y decidido a luchar por el podio", asegura. Desde que ganó la Vuelta en 2009 no ha corrido una grande. Ahora lo hace después de haber realizado un entrenamiento más metódico que nunca, concentraciones en Sierra Nevada, y al mando de un equipo compensado que lleva 22 triunfos en la temporada. Tendrá como escudero de lujo al cántabro Juan José Cobo, el ultimo que levantó los brazos en Cibeles. También, si lo dicta la carretera, un segundo líder.

Samuel Sánchez, tercero en 2010 y quinto en 2011 llega recuperado de la brutal caída en el Dauphiné y con la responsabilidad de elevar el listón del equipo. El año pasado se llevó el maillot "faralaes" de la montaña y la etapa de Luz Ardiden, Para el campeón olímpico un puesto en el podio "sería una victoria".

En el apartado de esprinters tampoco hay dudas en señalar al campeón mundial Mark Cavendish como el favorito. Con 20 etapas en su palmarés tratará de acercarse a las 34 victorias del mítico Eddy Merckx, pero en esta ocasión el maillot verde no será una obsesión para el ciclista de la Isla de Man, que espera ser campeón olímpico en Londres.

Sus rivales no le van a hacer el pasillo a Cavendish. Debuta el eslovaco Peter Sagan (Liquigas), la perla de 22 años que ha ganado 13 veces esta temporada, ganador del prólogo de la Vuelta a Suiza y solvente rematador cuando la meta está en cuesta. Un duelo muy esperado entre ambos.

Además la nómina de velocistas se completa con el español Óscar Freire (Katusha), pensando en los Juegos y Mundial, el alemán André Greipel (Lotto), también con 13 victorias "recordman" de la temporada, el italiano de 38 años Alessandro Petacchi (Lampre), el estadounidense Tyler Farrar (Garmin) y el joven alemán del Shimano Marcel Kittel, entre otros.

El recorrido presenta 3.497 kilómetros repartidos en un prólogo y 20 etapas. La organización ha dado el papel protagonista al reloj ante la montaña. Los 41 kms cronometrados de la novena etapa y los 53 de la penúltima, serán los jueces.

Para evitar lo previsible los escaladores también tendrán sus opciones. Tres llegadas en alto en el cartel, el primero de ellos en la séptima jornada, en La Planche des Belles Filles, un puerto de 6,2 kilómetros pero con rampas finales temibles al 20% y del 28%.

El segundo en la etapa reina de los Alpes, en la undécima, una jornada corta, de 140 kilómetros pero con los ascensos consecutivos a La Madeleine, Croix de Fer, Mollard y el final en La Toussuire.

Y la tercera y última meta en alto ya se disputará en los Pirineos, decimoséptima etapa con destino Peyragudes, con los altos de Menté, Ares y Balés en el trayecto.

Pero sin final en alto, la jornada más esperada de los Pirineos será la decimosexta, que aporta nombres ilustres al recorrido de 197 entre Pau y Bagneres de Luchon, nada menos que el Aubisque, Tourmalet, Aspin y Peyresourde. Jornada para que los equipos desplieguen estrategias de ataque.

Para empezar una prólogo de 6,4 kilómetros que pondrá el primer maillot amarillo al vencedor. El favorito para estrenar tal prenda es el suizo Fabian Cancellara, si no lo evita Sagan, como en la reciente Vuelta a Suiza. Algunos finales en repecho animarán la primera semana antes de que entren en juego los velocistas.