Un juzgado de Bogotá absolvió a tres familiares de los extraditados jefes del Cartel de Cali, los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, al igual que a otras 20 personas capturadas en 2009, acusadas de lavado de activos, se informó hoy.

La medida del Juzgado Primero Especializado de Bogotá beneficia a Amparo Rodríguez, hermana de los capos, su hija Zoraida Muñoz y a Claudia Pilar Rodríguez, hija de Gilberto.

En su momento, la Fiscalía los acusó de diseñar "una estrategia para ocultar, encubrir o solapar los bienes adquiridos por su padre o su tío, Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela".

El abogado Ulises Durán dijo a Caracol radio que "no se halló responsabilidad en el delito de lavado de activos y por consiguiente deben quedar en libertad inmediata".

Sin embargo, María Alejandra Rodríguez Mondragón, Jaime Rodríguez Mondragón y Humberto Rodríguez Mondragón, hijos de los capos, seguirán vinculados al proceso.

En febrero de 2009, las autoridades colombianas detuvieron a 28 familiares y socios de los exjefes del disuelto cartel de Cali y confiscó 140 bienes de los capos.

Los arrestos se hicieron en Bogotá, Cali, Bucaramanga y la isla de San Andrés, según lo dijo el entonces fiscal general, Mario Iguarán.

Gilberto Rodríguez Orejuela, extraditado en 2004, y su hermano Miguel, enviado a EE.UU. en 2005, fueron condenados por la Justicia estadounidense a 30 años de prisión en septiembre de 2006.

Los dos fundadores del emporio de la cocaína estaban detenidos en Colombia desde 1995, cuando las autoridades locales los arrestaron y procesaron junto a otros cinco cabecillas de la entonces poderosa organización que se entregaron o fueron aprehendidos.

El cartel de Cali fue considerado en las décadas de 1980 y comienzos de 1990 como la mayor organización de tráfico de cocaína del mundo y se le atribuyó en su mejor momento el tráfico del 80 % de esa droga que llegaba a EE.UU.

Los Rodríguez Orejuela empezaron como trabajadores en oficios modestos, crearon una cadena de farmacias y formaron un conglomerado con bancos y equipos deportivos, al tiempo que adquirían poder en numerosos sectores del país y sobornaban a políticos.

Las autoridades colombianas capturaron o forzaron a entregarse en 1995 a los siete principales jefes de ese cartel, entre ellos los dos hermanos.

Aunque los Rodríguez cumplían condenas en Colombia, fueron extraditados a EE.UU., donde tribunales de Florida y Nueva York los acusaron del envío de más de 50 toneladas de cocaína hacia ese país y en 2006 fueron sentenciados a 30 años de prisión.