Los líderes de la Unión Europea (UE) han vuelto a condenar, en la cumbre europea que concluye hoy, la represión por parte del régimen sirio y han pedido al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas un aumento de la presión sobre Damasco.

En el texto de las conclusiones de la cumbre comunitaria, la UE solicita a China y a Rusia que permitan una "acción unida" del Consejo de Seguridad de la ONU para hacer una "presión más robusta y efectiva" sobre el régimen de Bachar al Asad.

Para la UE, ese movimiento debería incluir "la adopción de sanciones amplias bajo el Capítulo VII" de la Carta de Naciones Unidas.

Ese capítulo contempla la imposición de sanciones y la eventual puesta en marcha de operaciones militares para tratar de frenar la violencia en caso de amenazas a la paz o actos de agresión.

La declaración, sin embargo, no hace referencia alguna a un hipotético uso de la fuerza en Siria.

Los dirigentes europeos condenan una vez más en el texto la "violencia brutal y las masacres de civiles" perpetradas por el régimen de Damasco y exigen el fin inmediato de todos los ataques contra la población civil.

Además, piden una investigación "internacional, transparente, independiente y rápida de las violaciones de la legalidad internacional y de los derechos humanos" para castigar a los responsables.

Animan también a la oposición a "acordar una lista de principios comunes para trabajar en una transición inclusiva y pacífica".

Asimismo, instan al régimen de Damasco a implementar el plan del enviado especial Kofi Annan, a permitir el "pleno" acceso humanitario y a garantizar la seguridad de los observadores de la ONU en Siria.