Sammy Lee recuerda a la perfección los racionamientos de comida, los edificios bombardeados y los escombros.

El año era 1948, y Londres era el anfitrión de los Juegos Olímpicos en medio de una severa austeridad tras la Segunda Guerra Mundial. Lee, un clavadista estadounidense, y otros atletas amateurs dormían en catres en bases aéreas y escuelas, trajeron sus propias toallas y fueron trasladados a los eventos en los viejos autobuses de Londres.

"No nos importó", dijo Lee, quien ganó una medalla de oro y otra de bronce en la Empire Pool. "Era el espíritu de los Olímpicos. Estábamos allí para competir contra los mejores".

Sesenta y cuatro años después, Lee volverá como espectador el próximo mes cuando Londres de nuevo recibe al mundo.

Decir que las justas de 2012 serán muy diferentes es quedarse corto. Este será un gran espectáculo de 14.500 millones de dólares con profesionales multimillonarios y estrellas mundiales como Usain Bolt y Michael Phelps, relucientes recintos construidos para tal fin y un renaciente este de Londres.

El proyecto más grande de Gran Bretaña en tiempos de paz también supone un enorme operativo de seguridad. Para proteger los Juegos de un ataque terrorista, el país desplegará 35.000 personas entre guardias de seguridad, policías y militares, además de misiles tierra-aire en los tejados, aviones de combate, helicópteros y dos buques de guerra sobre el río Támesis.

Si se hacen a un lado las preocupaciones sobre la seguridad, y acerca de si la red de transporte público de la ciudad es capaz de trasladar a millones de pasajeros adicionales, este debe ser el momento de gloria de Londres. Una oportunidad para lanzar una entusiasta celebración de los cinco anillos, un efusivo abrazo mundial para restablecer el ambiente festivo ausente en los dos últimos Olímpicos, en Atenas y Beijing.

"Londres va a ser este verano el lugar para celebrar una fiesta", dijo el ministro de los Olímpicos Hugh Robertson.

La ciudad ofrecerá una asombrosa mezcla de lo antiguo y lo nuevo:

— Jugadores de voleibol de playa que se lanzarán a la arena en Horse Guards Parade, prácticamente en la puerta del número 10 de Downing Street, la residencia del primer ministro.

— Corredores de maratón y ciclistas de ruta que pasarán como una ráfaga frente al Palacio de Buckingham.

— Estrellas de tenis enfrentadas en la hierba de la cancha central de Wimbledon.

— Velocistas y nadadores que compiten en flamantes estadios erigidos en un área del este de Londres que estuvo abandonada y renace ahora como el Parque Olímpico.

El espectáculo estará encabezado por 10.000 atletas de más de 200 países, entre los que se destacan especialmente Bolt y Phelps. ¿Qué puede hacer Bolt tras dejar con la boca abierta al mundo con sus tres medallas de oro y tres récords mundiales en la pista de Beijing? ¿Puede Phelps, que impuso un récord de ochos oros en las piscinas chinas, mantener a raya a su rival estadounidense Ryan Lochte en los que asegura serán sus últimos Olímpicos?

También estará en juego el primer lugar en la tabla de medallería entre las dos superpotencias deportivas del mundo: Estados Unidos y China. Los norteamericanos ganaron más medallas (110) en Beijing, pero China se llevó el mayor número de oros (51). En esta ocasión se espera una reñida competencia en ambos frentes.

Lejos de las canchas, la ciudad se pone sus mejores galas, con anillos olímpicos gigantes sobre el Puente de Londres, fiestas, pantallas gigantes en Hyde Park, y jardines diseñados por paisajistas en el interior del Parque Olímpico de 225 hectáreas (560 acres).

Hace cuatro años, China aprovechó los Juegos de Beijing para presentarse en sociedad como una potencia mundial. Gastó 40.000 millones de dólares y levantó construcciones emblemáticas como el estadio Nido de Pájaro y el Cubo de Agua, además de organizar una fastuosa ceremonia de inauguración.

Pero Londres nunca intentó competir con la escala épica de Beijing, en gran parte debido a una crisis económica mundial que desencadenó rescates financieros internacionales, crecientes deudas públicas y agitación política a lo largo y ancho de Europa.

A pesar de todo, el presupuesto olímpico de 9.300 millones de libras (14.500 millones de dólares) es más del triple del costo estimado cuando Londres aseguró las justas en 2005. El gobierno dice que se espera que los Juegos terminen costando unos 500 millones de libras (778 millones de dólares) menos que el presupuesto. El presupuesto operativo independiente del comité organizador local de 2.000 millones de libras (3.100 millones de dólares), financiado de manera privada, está en camino de cumplirse a través de patrocinios, derechos de televisión, mercadeo y venta de entradas.

"Esta es la primera vez que Londres obtuvo los Juegos sin ninguna crisis particular en el horizonte, pero luego se dirigieron a la peor crisis financiera desde antes de la Segunda Guerra Mundial", dijo el miembro del Comité Olímpico Internacional Dick Pound, de Canadá. "Pero ellos lo han hecho muy bien a pesar de eso".

La ceremonia de apertura del 27 de julio establecerá el tono. Tendrá lugar en el Estadio Olímpico de 80.000 asientos y será un espectáculo de tres horas dirigido por el cineasta ganador del Oscar Danny Boyle, director de "Slumdog Millionaire". La ceremonia estará inspirada por "La Tempestad", de William Shakespeare, e incluirá un segmento con el James Bond de Daniel Craig y un acto de cierre a cargo del ex Beatle Paul McCartney.

La reina Isabel II, tras una ronda de celebraciones del Jubileo por sus 60 años en el trono, inaugurará formalmente los juegos. La gran pregunta es quién va a encender el pebetero que arderá hasta el cierre de las justas el 12 de agosto. El cinco veces medallista de oro en remo Steve Redgrave es el favorito en las apuestas, seguido por el astro del fútbol David Beckham, que no fue incluido en la selección olímpica a pesar de jugar un papel clave para llevar las justas a su ciudad natal.

Habrá un montón de luminarias en los eventos. Bolt correrá los 100 y 200 metros y los relevos 4x100. Phelps nadará en varias pruebas de nuevo, en un cabeza a cabeza con Lochte, quien le ganó dos veces en el campeonato mundial del año pasado.

El equipo de baloncesto de Estados Unidos, repleto de estrellas, cuenta con el nuevo campeón de la NBA LeBron James, Kobe Bryant y Kevin Durant. Apenas tres semanas después de Wimbledon, el serbio Novak Djokovic, el español Rafael Nadal y el suizo Roger Federer, así como Serena Willams y Maria Sharapova, estarán de regreso en el All England Club para competir por medallas de oro.

Otros deportistas a observar incluyen al corredor sudafricano Oscar Pistorius, quien tiene ambas piernas amputadas y fracasó en su intento por clasificarse a la prueba de los 400 metros pero aún podría convertirse en el primer corredor amputado en competir en los Olímpicos si lo escogen para el relevo 4x400; Lin Dan, de China, considerado el mejor jugador de bádminton de todos los tiempos, quien busca su segunda medalla de oro olímpica; y el astro brasileño Neymar, que encabeza al scratch en la búsqueda de su primer título olímpico en fútbol.

___

Stephen Wilson está en Twitter como: http://twitter.com/stevewilsonap