La Casa Blanca se mostró hoy "animada" por los progresos realizados por los líderes de la eurozona en la cumbre de ayer en Bruselas en la que se acordó la recapitalización directa de la banca, aunque recordó que "aún deben elaborarse los detalles".

En una breve declaración a bordo del Air Force One del presidente Barack Obama rumbo a un acto en Colorado, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, dijo que dan "la bienvenida a las indicaciones de que los líderes de la zona euro han hecho progresos la pasada noche para lidiar con sus desafíos".

"Estas dificultades no se resolverán de una noche a otra y quedan detalles por elaborar, pero anima ver que los líderes están buscando maneras de reducir las tensiones de los mercados financieros y llevar a cabo sus reformas a largo plazo de integración, promover el crecimiento y la responsabilidad fiscal", indicó Carney.

Los líderes de la eurozona acordaron en la cumbre europea de Bruselas que la recapitalización de los bancos en apuros se pueda hacer de manera directa desde el Banco Central Europeo (BCE), una vez que éste se convierta en supervisor central de toda la banca europea.

No obstante, Carney no quiso hoy entrar a valorar los detalles del acuerdo, aunque aseguró que Estados Unidos tiene interés y vigila lo que sucede en Europa, ya que "lo que pasa en la eurozona afecta a la economía estadounidense".

"Tanto en el G8 como en el G20 hubo un compromiso de los miembros de la eurozona para enfocarse en las necesidades de crecimiento y creación de empleo, así como consolidación fiscal, algo que está en línea con la visión del presidente (Obama) sobre lo que considera el camino correcto", añadió el portavoz presidencial.

Tras una intensa negociación nocturna, los líderes europeos anunciaron ya de madrugada que se había alcanzado un acuerdo sobre las medidas que exigían España e Italia, los dos países más castigados por la presión de los mercados, y por tanto, con más dificultades para financiarse.

Entre los logros más importantes de la cumbre destaca el acuerdo para recapitalizar directamente la banca, algo que permitiría a países como España que la ayuda no se considere deuda prioritaria, lo que afectaría a los objetivos de cumplimiento de déficit.

Otro logro importante es el acuerdo para que los fondos de rescate compren deuda soberana, mecanismo que permitirá reducir el coste de la deuda en el mercado secundario.