Tras la derrota en segunda ronda del segundo favorito en Wimbledon, Rafael Nadal, los únicos españoles vivos en el tercer Grand Slam de la temporada son David Ferrer, séptimo cabeza de serie, Nicolás Almagro, duodécimo, y Fernando Verdasco, decimoséptimo.

Nadal no pudo superar al tenista número 100 en el ránking de la ATP, el checo Lukas Rosol, y quedó eliminado por vez primera desde 2005 en una segunda ronda de Grand Slam, una fase que sí superaron hoy sus compatriotas Verdasco y Ferrer, y que Almagro solventó ayer.

El número dos del mundo sufrió una primera manga en la que tuvo que resolver una bola de set en contra y un agónico desempate (11-9) y trató de sofocar después la rebelión de Rosol en el All England Club, escenario en el que el checo, de 26 años, se presentaba por vez primera para disputar la competición individual.

Nadal se mostró impotente en las dos siguientes mangas, que cayeron del lado del checo, pero inició la recuperación en un cuarto set que se adjudicó a toda prisa.

La inercia ganadora del español quedó frenada al final de ese cuarto set, cuando el choque quedó interrumpido durante 45 minutos para cubrir la pista y encender los focos de luz artificial.

Tras el parón, el checo volvió a desplegar su mejor juego, que le sirvió para acabar apartando del torneo al número dos del mundo: 6-7(9), 6-4, 6-4, 2-6 y 6-4 en tres horas y 18 minutos.

"No es el momento adecuado para decir lo que ha pasado ahí fuera porque sonará a excusa, y no quiero poner excusas tras un partido como el de hoy", indicó el jugador, para quien "varias cosas no fueron bien" en choque contra Rosol.

Esta misma jornada, Ferrer había superado su compromiso de segunda ronda frente al gigante francés Kenny De Shepper, de más de dos metros de altura, por 7-6(1), 6-2 y 6-4 en una hora y 59 minutos.

El tenista de Jávea se defendió bajo el insistente sol que reinaba al suroeste de Londres de un rival imponente, con un saque arrollador y que no dudaba en subir a la red para tratar de encerrar al español al fondo de la pista.

Ferrer, sin embargo, supo contener con solvencia las arremetidas del francés e hizo valer su superioridad técnica para desbaratar en el desempate del primer set las intenciones del número 160 de la ATP y encarar los dos siguientes con garantías.

"No soy un especialista (en hierba), pero sí es cierto que intento mejorar un poco mi juego cada año, ser más agresivo con el primer golpe", describió el español, que subrayó que "en hierba, es muy importante el porcentaje de primeros saques".

Tampoco falló Verdasco ante un rival, el esloveno Grega Zemlja, que no le puso las cosas fáciles en la pista 12 del All England Club.

El 120 del mundo logró alargar hasta las casi tres horas un choque se zanjó con un marcador de 7-6(4), 7-6(4), 3-6 y 6-3.

El madrileño se enfrentará en su siguiente partido sobre la hierba de Londres al belga Xavier Malisse, número 38 del mundo, que hoy batió al francés Gilles Simon, decimotercero.

"Este es el torneo en el que puede haber más sorpresas por parte de jugadores que a lo mejor no son conocidos. Aquí pueden ganar a un jugador que está arriba o que es más conocido por el simple hecho de que solo teniendo un buen saque y metiendo cortados, o bien subiendo a la red y teniendo una buena volea, te pueden complicar el partido", analizó el español, de forma casi profética, dos horas antes de que comenzara el duelo de Nadal.

Menos fortuna halló en la hierba de Wimbledon el también español Guillermo García López, 92 de la ATP, que quedó apeado ante el quinto favorito del torneo, el francés Jo-Wilfried Tsonga, por 6-7(3), 6-4, 6-1 y 6-3 en dos horas y 33 minutos.