El presidente del gobierno español Mariano Rajoy saludó el viernes las decisiones adoptadas por Europa a favor de la recapitalización bancaria directa y los nuevos mecanismos para proteger los mercados de deuda.

El resultado del Consejo Europeo de Bruselas tuvo un efecto positivo inmediato en los mercados, que vieron alejarse el fantasma de una intervención de la economía ibérica similar a Grecia, Irlanda y Portugal.

La rentabilidad de la deuda española a largo plazo en el mercado secundario registró una espectacular caída de 60 puntos básicos hasta 6,34%, aunque todavía en el límite considerado insostenible para financiarse. El selectivo Ibex 35 de la Bolsa de Madrid se apuntó el mayor rebote del año con un incremento de 5,7%.

"España ha salido bastante airosa de esta cumbre porque no podía seguir financiando la deuda a esos tipos de interés", dijo Rafael Pampillón, economista del IE Business School de Madrid. "Si no compran deuda los fondos de rescate o el Banco Central Europeo, España sería intervenida después del verano", agregó.

En Bruselas, y con apariencia cansada tras una maratónica noche de negociaciones, Rajoy señaló que Europa "ha marcado un camino correcto para hacer frente a la crisis" pero evitó el tono triunfalista.

precisó que todavía queda mucho por andar para acabar con las tensiones que sacuden al euro.

España, en recesión y con un desempleo del 24,4%, era uno de los países señalados en la cumbre por su endeudamiento, pero sobre todo por la delicada crisis de su sector bancario, que le obligó a pedir un rescate a sus socios cuya cantidad todavía no se conoce pero que podría ser de hasta 125.000 millones de dólares.

Una de las grandes preocupaciones era que ese crédito complicara más todavía los niveles de deuda del país y espantara a los inversionistas en bonos españoles.

En ese sentido, tal y como había pedido España, Bruselas aprobó un plan para que dentro de pocos meses la ayuda europea se inyecte directamente en la banca sin pasar por el Estado. Eso por un lado liberará a los países de la carga adicional de deuda y, por otro, convertirá al Banco Central Europeo en el supervisor de las entidades financieras en problemas.

"Se esperaba de nosotros una respuesta a tres retos fundamentales: el crecimiento y el empleo, la estabilidad de los mercados financieros y un proyecto a medio plazo de mayor integración", explicó Rajoy. "Creo que nuestra respuesta ha sido clara y rotunda", añadió.

La otra gran decisión salida de la reunión entre los 27 líderes europeos fue la flexibilización de las condiciones para que los fondos europeos de rescate puedan comprar deuda de países en problemas, tanto en el mercado secundario como en subastas del Tesoro.

Un respiro para países como España e Italia que, según Rajoy, lanza un inequívoco mensaje a favor del euro, cuyo futuro está en entredicho.

"Nuestro principal objetivo común era preservar el euro y mostrar un compromiso sobre la irreversibilidad de la moneda única", aseguró. "Este consejo ha lanzado una señal política muy clara, inequívoca en esa dirección. El proyecto europeo es hoy más fuerte y más creíble que ayer", agregó.

Preguntado sobre la pinza formada entre Italia, España y Francia para conseguir que Alemania transigiera con algunas medidas a las que inicialmente se oponía, el mandatario señaló que eran "asuntos menores" y que lo importante era la defensa común del euro.

En la reunión de ministros europeos de finanzas del 9 de julio se perfilarán los detalles de estos acuerdos y también la cantidad concreta y condiciones de devolución del préstamo que recibirá España para sanear su banca, ahogada en un mar de activos tóxicos vinculados al sector inmobiliario.

Alejandro Varela, de la firma inversora Renta4, dijo que España ha ganado una batalla pero no la guerra y que todavía queda por conocerse la letra pequeña de todos estos acuerdos.

"Al final, es la letra pequeña la que los mercados quieren conocer", aseguró Varela.