Las fuerzas del gobierno de Siria lanzaron el viernes un nuevo e intenso ataque con artillería contra un suburbio de Damasco ocupado por los rebeldes, en el que han muerto al menos 47 personas en dos días, informaron grupos de opositores y activistas.

La descarga de artillería forma parte de una implacable ofensiva gubernamental para recuperar el control de los distritos donde operan los insurgentes, sobre todo en Douma, un populoso suburbio convertido en un eje de la revuelta contra el régimen del presidente Bashar Assad.

Un activista local, que habló a condición del anonimato por motivos de seguridad, afirmó que el bombardeo fue "incesante" el jueves, y que la explosión de los proyectiles mató también a personas dentro de sus casas.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Londres, afirmó que 41 personas fueron muertas en el cañoneo que duró todo el jueves en Douma, incluidos tres niños y cinco miembros de una sola familia. Al menos dos personas más murieron en la mañana del viernes.

"(La tropa del gobierno) intenta controlar Douma, pero enfrenta una feroz resistencia", afirmó el director de ese grupo, Rami Abdul-Rahman. También aseguró que la mayoría de los muertos son civiles.

La red de Comités Locales de Coordinación informaron que 59 personas fueron muertas en el ataque del jueves en varios suburbios de Damasco, la mayoría en Douma. La diferencia en el número de las víctimas muestra la dificultad de verificar la información que sale del riguroso control impuesto por Siria. Los periodistas y los grupos humanitarios están prohibidos y severamente restringidos.

En videos de aficionados colocados en internet por activistas aparecen cuerpos cubiertos por cobijas en un cuarto y otros envueltos en sábanas blancas sobre camillas. "Una nueva matanza de Bashar Assad", exclamó un hombre que sostenía al cadáver de una niña con una blusa azul y un tajo profundo en la cara.

La violencia en barrios de la capital refleja los combates en muchas otras partes de Siria que el jueves dejaron decenas de muertos, afirman esas organizaciones.

Según activistas, más de 14.000 personas han muertos desde que la revuelta comenzó en marzo de 2011.