El piloto alemán Michael Schumacher, siete veces campeón del mundo de Fórmula Uno, apoyó hoy en Praga el uso del cinturón de seguridad, en una campaña de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) que tiene por objeto salvar cinco millones de vidas al volante en los próximos diez años.

"Sin el cinturón de seguridad me siento desnudo", manifestó Schumacher en un acto celebrado en la céntrica Plaza Venceslao.

Aunque el alemán consideró la meta de cinco millones de vidas salvadas como "astronómica", matizó: "Si salvamos una sola vida, podemos estar orgullosos".

"Queremos salvar vidas. Esto es lo que queremos alcanzar. Cualquier vida es importante para nosotros", arengó el heptacampeón a la numerosa audiencia congregada en la plaza en un día veraniego.

Detrás de él estaba el alcalde de Praga, Bohuslav Svoboda, el ministro de Transporte, Pavel Dobes, el arzobispo de la diócesis, Dominik Duka, y el presidente de la FIA, Jean Todt.

El ya mítico piloto, de 43 años, que corre para la escudería Mercedes, subrayó: "La regla de oro número uno, y muy importante para mí, es el cinturón de seguridad".

Y agregó que sin el cinturón se siente "incapaz de conducir un coche". "Sólo tengo un deseo para aquellos que a veces no quieran utilizarlo. Es una simple acción que lleva un segundo", destacó.

El piloto también probó el simulador de choques que había instalado en el estrado, y que le jugó una mala pasada una vez que lo utilizó.

También recordó el accidente que sufrió en el circuito de Silverstone (Reino Unido) en 1999, cuando colisionó con una barrera tras salirse de una curva a más de 250 kilómetros por hora.

"Ha sido el único accidente serio en mis 20 años de carrera. Dolió mucho. Recuerdo cada milisegundo de aquel accidente, desgraciadamente", apostilló Schumacher.