John Roberts, un juez conservador cuyo nombramiento fue rechazado por el presidente Barack Obama cuando era senador en 2005, fue quien salvó hoy la reforma sanitaria del mandatario al alinearse con los magistrados progresistas en el fallo del Tribunal Supremo.

Roberts, presidente del Supremo y de tendencia conservadora, dio la sorpresa y se unió a los jueces progresistas para declarar constitucional la reforma sanitaria de Obama en un fallo con 5 votos a favor y 4 en contra.

Los cuatro magistrados progresistas del Supremo -Stephen Breyer, Ruth Bader Ginsburg, Elena Kagan y la puertorriqueña Sonia Sotomayor- y Roberts se pronunciaron a favor de la constitucionalidad de la reforma, mientras que los conservadores Samuel Alito, Anthony Kennedy, Antonin Scalia y Clarence Thomas votaron en contra.

Además, Roberts fue el encargado de escribir el fallo favorable a a la reforma, que mantiene en vigor su disposición más polémica, la que introduce la obligación para todo estadounidense de contratar un seguro médico privado so pena de multa.

Al comenzar la lectura de la sentencia, Roberts indujo a error a muchos medios al calificar como inconstitucional esa disposición, conocida como "mandato individual", si se utilizaba como base legal para ello la defendida por el Gobierno, esto es, la cláusula sobre Comercio recogida en la Constitución.

Pero, un poco más adelante, explicó para sorpresa de la mayoría que el Tribunal Supremo podía aceptar el mandato individual si las sanciones que contempla el mandato individual se consideran un simple impuesto, algo sobre lo que tiene plena potestad el Congreso.

Roberts, de 57 años, fue propuesto para juez del Supremo por el entonces presidente George W. Bush, y Obama, entonces senador, rechazó su nombramiento en una votación de confirmación en el Congreso en 2005 con el argumento de que su ideología conservadora podría influir a la hora de tomar decisiones en casos "difíciles".

El lunes Roberts también se alineó con los jueces progresistas en el fallo del Supremo que anuló tres de las cuatro cláusulas más controvertidas de la ley de inmigración de Arizona, aunque dejó en pie la disposición que permite a las fuerzas del orden pedir los "papeles" si se tiene la "sospecha razonable" de que alguien es un indocumentado.

Como presidente del Supremo, Roberts se encargó de tomar juramento a Obama el día de su toma de posesión como presidente en enero de 2009.

"¿Preparado, senador?", le preguntó Roberts a Obama.

Al recitar el juramento, el juez invirtió algunas palabras y Obama se dio cuenta. Roberts rectificó, pero su error inicial llevó al presidente a equivocarse cuando le tocó el turno de pronunciarlo a él.