El juez de la Audiencia Nacional española Eloy Velasco ordenó el ingreso en prisión de los dos ciudadanos españoles detenidos en Melilla integrantes de una célula islamista, acusados de torturar y asesinar a dos compañeros por haberse apartado del radicalismo religioso de este grupo.

Fuentes jurídicas informaron de esta decisión después de que el magistrado interrogara esta tarde a Rachid Abdellah Mohamed y Nabil Mohamed Chaib, que negaron los hechos de los que son acusados.

Asimismo, las mismas fuentes agregaron que Velasco puso a los dos arrestados a disposición del Juzgado Central de Instrucción número 5 de Madrid, cuyo titular es Pablo Ruz, que ya les investigaba por la muerte de dos miembros de su grupo.

El 15 de julio 2008 se hallaron en Nador (Marruecos) los cuerpos de dos supuestos miembros del grupo, que habían sido torturados y asesinados en aplicación de un castigo proveniente de una interpretación radical de la Sharia o ley islámica por haber adoptado comportamientos occidentales o "infieles" e intentar desvincularse de las actividades.

Como sospechosos de la autoría de los asesinatos aparecen Rachid Abdellah Mohamed y Nabil Mohamed Chaib, que permanecieron desde 2008 huidos en distintos países de Europa y sobre quienes también pesa una orden internacional de detención emitida por Marruecos.

Según las citadas fuentes, Ruz está a la espera de la traducción de la documentación enviada por Marruecos sobre estos hechos y que llegó recientemente.

Asimismo, están pendientes del análisis de los documentos y efectos intervenidos durante el registro efectuado en sus domicilios.

Los dos arrestados, de origen magrebí, pertenecen a "la misma ortodoxia radical" de los islamistas que se inmolaron en Leganés (Madrid), días después de los atentados del 11 de marzo de 2004, según informó ayer el ministro español del Interior, Jorge Fernández Díaz.

El grupo, liderado por Rachid Abdellah Mohamed y Nabil Mohamed Chaib, arrestados en el barrio melillense de la Cañada de Hidum, se dedicaba a reclutar y adoctrinar a jóvenes a los que después enviaba a campos de entrenamiento o zonas en conflicto bélico como Afganistán.

La célula estaba compuesta en su mayoría por ciudadanos españoles de origen magrebí asentados en Melilla y marroquíes residentes en Farhana (Marruecos), y se caracterizaba por su marcado hermetismo y por la adopción de fuertes medidas de seguridad internas para mantenerse en la clandestinidad.

Sus miembros eran obligados a llevar una vida de sumisión a las creencias takfiríes -una de las ramas más ortodoxas del yihadismo o radicalismo islamista-, lo que incluía separarse de sus familias, abandonar también los estudios o la prohibición de escuchar música o ver la televisión.