Utilizando la genética, científicos han sido capaces de desentrañar por qué los tomates cultivados en el jardín propio saben mucho más dulces que los del supermercado.

Investigadores encontraron un interruptor genético responsable de parte de la producción de glucosa dentro de un tomate. Un estudio nuevo publicado en la edición del viernes de la revista Science encontró que el tipo común de tomate cultivado para ser más firme y soportar el embarque también inadvertidamente apaga el interruptor de producción de azúcar. Eso lo hace menos dulce y más insípido que las variedades de jardín.

Ann Powell, bióloga especializada en plantas en la Universidad de California campus Davis, dijo que conocer la genética responsable de la producción de azúcar podría llevar algún día al desarrollo de tomates más dulces que además puedan soportar un viaje.