El espía indio Surjeet Singh fue entregado hoy a la India por las autoridades paquistaníes tras ser puesto en libertad como medida de buena voluntad después de más de tres décadas de cárcel por espionaje.

Singh, de 69 años, cruzó el paso fronterizo de Wagah, en el noroeste de la India, y fue recibido por su familia y amigos, horas después de haber salido del penal Kot Lakhpat, de Lahore.

"Estoy muy contento de haber vuelto tras treinta años, y ver de nuevo a mis hijos y mi familia", declaró el espía, que recibido con guirnaldas de flores, ante decenas de medios y fotógrafos congregados en la frontera.

"Había ido allí para espiar. Los presos indios son bien tratados en las cárceles de Pakistán", añadió, mientras sus hijos lo abrazaban entre lágrimas.

Surjit Singh fue acusado de espionaje y en principio condenado a muerte bajo el régimen del dictador Zia ul Haq en la década de 1980, pero una amnistía posterior rebajó su pena a cadena perpetua.

Según indicó el ministro de Justicia paquistaní hace pocos días, debía ser excarcelado porque ya ha había superado con creces los 22 años que establece la legislación paquistaní como tiempo máximo de estancia en prisión.

Pero su puesta en libertad se ha visto rodeada de confusión, porque en un primer momento los medios lo identificaron con otro preso indio, Sarabjit Singh, condenado a muerte por terrorismo, también en Pakistán.

La liberación del antiguo espía se produce en un momento de deshielo en las siempre difíciles relaciones diplomáticas entre la India y Pakistán y después de que Nueva Delhi liberara en mayo a un paquistaní que estaba condenado a muerte, Mohamad Khalil Chisthi.

El año pasado las dos potencias nucleares del Sur de Asia retomaron el proceso de diálogo que había sido suspendido por Nueva Delhi tras el ataque de un grupo terrorista paquistaní a la ciudad india de Bombay en 2008.