La canciller alemana, Angela Merkel, defendió las concesiones hechas el viernes a España e Italia durante una cumbre de la Unión Europea mientras se alistaba para hablar ante los legisladores en Alemania, donde los medios de comunicación expusieron estentóreamente lo que llamaron su derrota política.

Merkel se había opuesto a algunas de las medidas que acordó el viernes junto con los 16 gobernantes de los otros países de la eurozona en Bruselas.

Entre esas disposiciones, los mandatarios permitieron que el fondo europeo de rescate entregue dinero directamente a bancos de sus países, sin imponer rigurosas condiciones de austeridad al gobierno correspondiente.

Merkel insistió en que mantenía su actitud rígida, pero la prensa alemana tuvo una reacción áspera con títulos como "Merkel se dobla" y "Derrota de Merkel".

Cuando dirigía hacia la cumbre del jueves y viernes en Bruselas, Merkel mostró una actitud rigurosamente inflexible, al insistir en la importancia de arreglar presupuestos y mejorar la competitividad de los países esforzados en la eurozona, mientras soslayaba la idea de compartir la deuda en Europa.

Pero en lo que se consideró como una victoria para España e Italia, Merkel aceptó que el fondo destinado al rescate de gobierno endeudados sea también usado para canalizar dinero directamente a bancos en problemas, una vez que sea establecido un "eficaz mecanismo único de supervisión" para los bancos.

Merkel dijo que eso era una perspectiva de "mediano plazo", mientras el presidente de la Unión Europea, Herman Van Rompuy, enfatizó que todos los participantes trabajaran expeditamente a fin de tener un borrador del necesario marco legal e institucional de una mecanismo bancario centralizada para finales de año.

Los gobernantes también acordaron que los países que prometieron instrumentar las reformas y políticas presupuestales exigidas por la Comisión Europea podrían recibir dinero del fondo de rescate sin tener que pasar por las duras medidas de austeridad que Grecia, Irlanda y Portugal fueron obligadas a aceptar a cambio de asistencia financiera.

Ese acuerdo podría volver más políticamente apetecible la búsqueda de ayuda exterior para gobiernos como el de Italia, pero también expone a Merkel a acusaciones de que cede en su insistencia de que la ayuda debería estar sujeta a condiciones.

Merkel dio un "giro de 180 grados", dijo en Twitter Carsten Schneider, un prominente legislador de la oposición socialdemócrata de Alemania, al exigir una explicación.

"Italia consiguió dinero sin condiciones; eso marcará la pauta para todos", estimó.

Pero Merkel insistió en Bruselas en que "seguimos totalmente dentro de nuestro enfoque hasta ahora: ayuda, compromiso, condicionalidad y control, y entonces me parece que hemos hecho algo importante, pero tenemos que seguir apegados a nuestra filosofía de no ayudar sin un compromiso".

Y pasó apuros para enfatizar que sin embargo no habría dinero sin condiciones, cuando insistió en que los países estarían sujetos a un cierto marco de referencia con recomendaciones de la Comisión Europea para sus economías.

"La discusión ha sido un poco como si ya no hubiera condicionalidad ... ese no es el caso", dijo a periodistas antes de salir de Bruselas.

Los mercados celebraron el acuerdo. El índice bursátil DAX de Alemania tuvo un aumento sustancial de 3,6% en las transacciones vespertinas en Francfort, mientras el Ibex de España creció 4,7% y el FTSE-MIB de Italia se disparó 5,3%. El euro se apreció 2% a 1,2680 dólares.

En otra reacción crucial, las tasas de interés aplicadas a préstamos para España e Italia disminuyeron considerablemente. El tipo establecido para Italia bajó 0,22 puntos porcentuales a 5,87%.

Merkel se dispone a hablar también el viernes ante el Parlamento en Berlín antes de las votaciones programadas con anterioridad sobre el fondo europeo de disciplina fiscal y el futuro fondo permanente de rescate para la eurozona de 500.000 millones de euros (623.000 millones de dólares). El Parlamento no votará sobre las decisiones adoptadas en la cumbre.

Los gobernantes europeos también convinieron en la cumbre que los bonos comprados por el fondo de rescate para España dejarán de tener el tratamiento especial de otros tenedores en caso de una mora.

Los mandatarios aplazaron hasta octubre la discusión de temas de largo plazo, como la emisión de Eurobonos que compartirían la deuda en la región.