A caballo entre la prosa poética y el cuento se encuentra el microrrelato, un genero que para muchos es el más representativo del siglo XXI, por su brevedad, pero de intenso contenido. Ahora una antología recoge por primera vez más de un siglo de microrrelatos en español.

Desde Juan Ramón Jiménez, hasta el último texto, de Manuel Espada (Salamanca, 1974) titulado "El Chat", este volumen -publicado por Cátedra en una edición realizada por Irene Andrés-Suárez- abarca de 1906 hasta 2011, y contiene una amplia introducción y profundo estudio sobre la trayectoria del microrrelato en español.

A pesar de que las narraciones brevísimas son muy antiguas, como dice la profesora de la Universidad de Neuchâtel, en Suiza, Irene Andrés-Suárez, el microrrelato "es una forma discursiva nueva que se sitúa en el límite de la expresión narrativa y corresponde al eslabón más breve en la cadena de la narratividad, que de tener tres formas: novela, novela corta y cuento, ha pasado a cuatro".

Las dos cualidades que tienen estos microrrelatos, en opinión de esta experta, son hiperbrevedad y narratividad, porque para que un texto encaje en este género además de ser breve y de ser escrito en prosa tiene que contar una historia.

Y contar una historia en unas pocas líneas -estos textos sugieren más que lo que el propio texto dice con sus silencios y elipsis- es lo que hizo el escritor guatemalteco Augusto Monterroso y que siempre está en la mente de todos los lectores: "Cuando se levantó el dinosaurio todavía estaba allí".

Pero en España, y siguiendo las directrices de este libro, este género tiene sus orígenes en Juan Ramón Jiménez y Ramón Gómez de la Serna, un híbrido entre el poema en prosa y las greguerías, y a estos les siguen José Moreno Villa, José Bergamín, Federico García Lorca, Luis Buñuel, Pío Baroja, Tomás Borrás, Ana María Matute, Max Aub, José Antonio Muñoz Rojas, Fernando Arrabal, Esteban Padrós de Palacios, Ignacio Aldecoa y José María Sánchez Silva.

Además de Gonzalo Suárez, Álvaro Cunqueiro, Francisco Ayala, Javier Tomeo, Gustavo Martín Garzo, Juan Eduardo Zúñiga, José Jiménez Lozano, Julia Otxoa, Juan José Millás, Andrés Ibáñez, Felipe Benítez Reyes, Cristina Grandes o Manuel Espada, entre otros.

En total el libro reúne a setenta y tres autores y abarca más de un siglo de escritores españoles, ya que Andrés Neuman, que está incluido en la antología tiene doble nacionalidad, argentina y española.

Para muchos, Latinoamérica es donde más crece este género de los micorrelatos o minificción -como es llamado también en la otra orilla- con escritores que se movieron al principio entre el poema en prosa y el cuento muy breve, con Vicente Huidobro o César Vallejo a la cabeza y que alcanza su cenit con Monterroso, Arreola o Denevi.

Y es que el microrrelato en español tiene su origen en el modernismo, movimiento "caracterizado por una tendencia general hacia la depuración formal conceptual y simbólica que afectó a todos los géneros", escribe la editora en el prólogo.

No en vano, el libro "Azul" (1888), de Rubén Darío, fundador del modernismo, tuvo un fuerte impacto tanto en la narrativa breve de Hispanoamérica como en la española.

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Por Carmen Sigüenza

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