Las pérdidas del banco JP Morgan por las arriesgadas prácticas de algunos de sus ejecutivos con derivados financieros en Londres podrían ascender hasta 9.000 millones de dólares, informó hoy el diario The New York Times.

El rotativo neoyorquino, que cita fuentes que pidieron el anonimato, señala también que cuando Jamie Dimon, el presidente y consejero delegado de esa entidad, la principal por activos en Estados Unidos, dijo en mayo pasado que las pérdidas por esas prácticas eran de 2.000 millones de dólares, "también estimó que (esa cifra) se podía duplicar".

Esas prácticas las realizaban algunos directivos de la Chief Investment Office (CIO), la unidad de JPMorgan en Londres que se dedica a minimizar los riesgos del mercado y a invertir los excesos de fondos del banco, e inicialmente se dijo que ascendían a 2.000 millones de dólares.

A mediados de junio otro periódico, The Wall Street Journal, informó que el banco estaba alertado desde 2010 de que esa situación se estaba produciendo, y que en 2011 algunos ejecutivos de la CIO diseñaron un plan para reanudar de forma separada una serie de negocios, pero que luego supieron que esos planes "no se habían seguido correctamente".

JP Morgan, agrega el Times, calculó en abril pasado a nivel interno que "asumiendo el peor caso, las pérdidas podrían situarse entre 8.000 y 9.000 millones de dólares".

Asimismo señala que el banco ya ha vendido la parte más volátil de esas posiciones, pero subraya que "los reguladores todavía no están seguros de cuán profundas podrían ser las pérdidas" y algunos esperan que finalmente sean de 6.000 a 7.000 millones de dólares.

El diario agrega que esta situación dará pie al debate sobre cuán estricta debe de ser la regulación de las grandes instituciones financieras y "si algunos de esos bancos gigantes están capitalizando su estatus de que como son demasiado grandes para caer, hacen negocios arriesgados".

JP Morgan dará a conocer sus resultados del segundo trimestre del año el próximo 13 de julio, con los que se conocerá la amplitud de esas pérdidas.

"Pese a esas pérdidas el banco dijo que espera unos resultados sólidos para el segundo trimestre", señala el diario neoyorquino, que recuerda que el entorno "nervioso" de los mercados y la debilidad de las economías socavan Wall Street.

Lo ocurrido con esa unidad del banco neoyorquino en Londres está afectando la imagen de Dimon, que ya reconoció en mayo haber cometido "un error mayúsculo" cuando desestimó las preocupaciones al respecto suscitadas en abril durante una conferencia con analistas.

Dimon declaró a mediados de junio ante el Comité Bancario del Senado, en donde se disculpó por esas pérdidas de 2.000 millones de dólares en operaciones con derivados y señaló que la estrategia empleada "no fue cuidadosamente analizada".

El presidente y consejero delegado del banco reconoció que habían "decepcionado a mucha gente", y aseguró que la entidad no se iba a "tomar a la ligera estas pérdidas", pero insistió en que tenían que "ser puestas en perspectiva".

Además de esa investigación parlamentaria, la Oficina Federal de Investigación (FBI, por su sigla en inglés) de Estados Unidos también lleva a cabo sus pesquisas sobre las causas de esa pérdida millonaria en inversiones de derivados de alto riesgo.

La oficina de Nueva York del FBI es la encargada de esa investigación sobre unas operaciones que llevaron a la renuncia de Ina Drew, la ejecutiva que supervisaba esas transacciones y que ha expuesto la necesidad de un mayor control en instituciones financieras con gran importancia en el sistema.