El Tribunal Supremo de EEUU se pronunciará hoy sobre la constitucionalidad de la reforma sanitaria del presidente Barack Obama, que podría quedar desautorizada en puntos esenciales o seguir adelante para dar cobertura desde 2014 a 50 millones de estadounidense sin seguro médico.

Tras apurar los plazos, la máxima instancia judicial del país presentará hoy su dictamen sobre los puntos más polémicos de la ambiciosa reforma sanitaria de Obama y su mayor logro social desde que entró en vigor de manera parcial en 2010.

La reforma obliga a los estadounidenses a contratar a partir de 2014 un seguro médico, algo que abarataría un sistema que no provee sanidad pública a todos sus ciudadanos pero cuyos hospitales están obligados a atender a todo el mundo aunque no dispongan de algún tipo de cobertura.

El conocido como "mandato individual" de la ley corre el riesgo de quedar invalidado, empañar la esencia de la reforma de Obama y complicar su viabilidad.

El Supremo podría optar también por dejar para el futuro decisiones sobre partes técnicas y rechazar tan sólo parcialmente algunos aspectos, con lo que la Casa Blanca podría maniobrar para seguir manteniendo en práctica las cláusulas más importantes y esgrimir su logro social de cara a las elecciones de noviembre.

Otra de las disposiciones clave de la reforma sanitaria, que lleva parcialmente en vigor dos años y que ya ofrece cobertura sanitaria a más de tres millones de personas, es la que exige a los estados ampliar la cobertura pública de Medicaid para los más necesitados.

Los republicanos se han declarado enemigos de la totalidad de la reforma sanitaria de Obama, pese a que el virtual candidato presidencial de ese partido, Mitt Romney, aprobó una ley muy similar cuando era gobernador de Massachusetts.

Los nueve jueces del Supremo han tenido que revisar las casi 3.000 páginas de este complejo caso y ya en abril, cuando escucharon los argumentos orales de las partes, se mostraron divididos, algo que deja abierta la posibilidad a cualquier tipo de resultado.