La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, anunció hoy un ambicioso plan de apoyo a la agricultura, dotado de 115.000 millones de reales (unos 57.000 millones de dólares) y que apunta a reforzar el papel del campo como palanca del crecimiento económico.

Rousseff definió al Plan Agrícola y Pecuario 2012-2013 como "un nuevo instrumento contra la crisis mundial", que además permitirá apuntalar los planes del Gobierno para generar fuentes de trabajo y atajar así los efectos de las turbulencias globales.

"Este plan demostrará que Brasil es uno de los pocos países que puede crear nuevos empleos en medio de la gravísima crisis de deuda soberana que afecta al mundo", declaró la jefa de Estado, quien consideró que la agricultura es uno de los sectores de mayor importancia "estratégica" para la nación.

Rousseff aseguró que el aumento de la productividad que se espera con este plan se dará además con los mayores cuidados en relación a los ecosistemas protegidos, porque "el crecimiento no es ni puede ser incompatible con la preservación medioambiental".

En el acto, celebrado en el Palacio presidencial de Planalto, la presidenta destacó que Brasil mantiene intocables cerca del 60 por ciento de sus ecosistemas, lo cual no ha impedido que el país haya pasado a ser en los últimos años "una potencia agropecuaria" mundial.

"Tengo el orgullo de afirmar que Brasil es un país que produce, amplia su producción, usa la tecnología y lo hace con pleno respeto del medio ambiente", afirmó Rousseff, quien apuntó que el nuevo plan se guiará por el precepto de "tierra viva y naturaleza respetada".

El ministro de Agricultura, Jorge Mendes Ribeiro, detalló que del total de dinero asignado, cerca del 60 por ciento se destinará a financiar programas para mejorar las cadenas de distribución y comercialización de productos.

Explicó que, en ese marco, se dará una especial atención a la agricultura familiar, que actualmente es responsable por cerca del 70 por ciento de la producción de alimentos del país.

Asimismo, la oferta de créditos para los pequeños y los grandes agricultores aumentará un 7,5 por ciento en relación al 2011 y se reducirá la tasa de interés del 6,75 por ciento al 5,5 por ciento.

Los planes del Gobierno fueron apoyados por la Confederación Nacional de Agricultura (CNA), cuya presidenta, la senadora Katia Abreu, aseguró que esta iniciativa permitirá reforzar el papel de Brasil como "gran proveedor de alimentos" para el mundo.

"Nuestros destinos son China, Europa, y muchos otros países en los que Brasil podrá vender su producción sin dejar de atender la demanda interna", declaró Abreu en el acto, en el que aseguró que para el 2050 "la mayoría de los países del mundo estará consumiendo alimentos brasileños".