El teólogo español Juan José Tamayo consideró hoy que el cese por el Vaticano del obispo argentino que fue fotografiado abrazado a una mujer en una playa de México "es una prueba más de la incompatibilidad que establece la Iglesia entre el amor a Dios y el amor a los seres humanos".

El cese del obispo es el resultado de "una Iglesia misógina" y "gobernada por célibes", que "no sabe lo que es el amor", dijo este catedrático vinculado a la Teología de la Liberación y muy crítico con la jerarquía católica, que dirige estos días un curso sobre el Concilio Vaticano II en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander (norte de España).

El Vaticano informó este martes de que el papa Benedicto XVI cesó a Fernando María Bargalló, hasta entonces obispo de la diócesis argentina de Merlo Moreno, tras el escándalo desatado al publicarse unas fotos en las que se ve al religioso abrazado en actitud cariñosa a una mujer en el agua, en una playa de México.

Medios argentinos afirman que el obispo, de 57 años, celebró la boda de quien ahora sería su pareja, bautizó a sus tres hijos y es incluso el padrino de uno de ellos.

Bargalló había admitido en un comunicado que era él quien aparecía en las fotos, pero aseguró que la mujer, actualmente divorciada, era sólo "una amiga de la infancia" e insistió en su "compromiso con Dios y con la Iglesia".

Días más tarde, sin embargo, el religioso reconoció ante los sacerdotes de su diócesis la relación con la mujer.

El exobispo también renunció a la presidencia de Cáritas Latinoamérica tras el escándalo.

Bargalló era obispo de Merlo Moreno desde mayo de 1997 y fue hasta el año pasado presidente de Cáritas Argentina.

Tamayo, profesor de Teología de la Universidad Carlos III de Madrid, opinó hoy que "la única incompatibilidad" que fija el Evangelio está "en servir a Dios y al dinero", pues "no se puede servir a esos dos amos", declaró.

Y recalcó que cuando a Jesús se le preguntó cuál es el primer mandamiento, dijo que es "amar a Dios sobre todas las cosas", y que el segundo es "amar al prójimo como a ti mismo".

"La incompatibilidad entre el amor a Dios y el amor al ser humano la ha creado la jerarquía eclesiástica", apostilló.

Tamayo, doctor en Teología por la Universidad de Salamanca, dirige estos días en la Menéndez Pelayo el curso "El Vaticano II: concilio del diálogo, cincuenta años después" y hoy ofreció una rueda de prensa junto a la teóloga argentina Coca Trillini y la teóloga feminista india Kochurani Abraham.

Trillini dijo que el resultado del Concilio Vaticano II no afectó a un 50 por ciento de la población mundial, esto es, las mujeres, y lamentó que la Iglesia no ha cumplido sus promesas con ese colectivo.

"La tradición católica sigue desoyendo a las mujeres", apostilló.

Abraham destacó al respecto la pluralidad de la vida y consideró que supone "un desafío" para las religiones, que mayoritariamente son "masculinas" y están "jerarquizadas".