La Feria Internacional de la Moda de Bangkok (BIFF) abrió hoy sus puertas en su trigésima edición en la que pretende reafirmar el liderazgo de la cita en la región del Sudeste Asiático.

Los organizadores esperan la afluencia de unas 40.000 personas al recinto ferial Impact, en el norte de la capital tailandesa, durante los cinco días que dura la muestra, para la que se estima un volumen de negocio cercano a los 700 millones de baht (más de 17 millones de euros o unos 22 millones de dólares).

Diseños tradicionales tailandeses fabricados a mano con seda se mezclan con las más atrevidas tendencias realizadas con novedosos tejidos y sólo aptos para los más atrevidos.

"Nos ha llamado mucho la atención la feria por lo vanguardista del diseño, además no esperábamos encontrarnos tantos productos fabricados a base de piel de cocodrilo o avestruz", indican a Efe Francina y Lana, dos cazadoras de tendencias de la marca catalana Tous que se han desplazado hasta la feria.

Además de la ropa para adultos, buena parte de los expositores del sector textil están dedicados a las prendas infantiles.

"Antes había diferentes diseños en cada país, pero ahora la ropa va a todos los mercados del mundo y los patrones son similares de un lugar a otro. La única diferencia son las tallas", indica a Efe Kamontat Chaorujiroj, mánager de la marca de ropa para niños "Tutti bambino".

El recinto se encuentra dividido en varias secciones y además del textil, la principal atracción de la exposición, abundan los puestos de accesorios como bolsos, zapatos, joyería o maletas.

"Mis diseños son fabricados solo con material reciclado", explica Wanida Tonwongkaew, diseñadora de bolsos, mientras sostiene una de sus creaciones realizada a partir de una bolsa de comida para animales domésticos.

Esta trigésima edición, bajo el eslogan "éxito y más allá", aúna más de 700 expositores de cerca de 500 empresas, tanto locales como procedentes de otros países.