Apenas cuatro meses antes de que la nación vaya a las urnas electorales, uno de los principales factores en la contienda por la Casa Blanca aún es un misterio; eso cambiará el jueves.

El esperado fallo de la Corte Suprema sobre la ley federal de salud del presidente Barack Obama moldeará la campaña presidencial las próximas semanas. Tanto Obama como su virtual adversario republicano Mitt Romney están preparados para utilizar el fallo — cualquiera que sea — para obtener ganancia política.

Obama expresa confianza en que la corte respaldará su distintivo proyecto de ley, pero no le sorprendería si una mayoría conservadora revoca la provisión más polémicos, dicen sus allegados. Asistentes de Romney señalan que el candidato del Partido Republicano obtendrá un impulso político si la corte rechaza la medida. Pero no quieren celebraciones que pudieran distanciarlos de votantes que perderían beneficios en los servicios de salud debido a la decisión.

Ningún candidato tiene influencia directa sobre la decisión. La corte podría mantener la ley de salud, revocarla o considerar inconstitucional el requerimiento de que todos los estadounidenses tengan seguro de gastos médicos y mantener otros aspectos de la misma.

Se espera que al anuncio de la determinación siga casi de inmediato un bombardeo de anuncios y solicitudes de recaudación de fondos por parte de demócratas y republicanos, en los que ambas partes tratarán de presentar el fallo de la manera más ventajosa para su candidato.

La oficina de campaña de Romney está presentando anuncios esta semana en Virginia, Carolina del Norte y Iowa en los que promete que desde su primer día en la Casa Blanca comenzará a tomar medidas para "revocar la ley de salud de Obama".

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El periodista de la AP Ben Feller contribuyó a este despacho.