Cristiano Ronaldo miró impotente el drama de los penales, sin poder participar.

El capitán de Portugal, la atracción estelar de esta Eurocopa, permaneció de pie, ligeramente alejado de sus compañeros, mientras observaba la forma en que España ganaba el miércoles la serie de penales para avanzar a la final. Los campeones defensores del torneo se impusieron por 4-2 en la tanda, luego de un empate 0-0 en la semifinal.

Cristiano no tuvo siquiera oportunidad de hacer su tiro.

Fue colocado quinto en la serie, una estrategia que lo dejó al margen pues España, que pateó primero, amarró la victoria con el tanto de Cesc Fábregas, su último tirador.

El astro portugués fue quien pidió ir al final, con la posibilidad de anotar el tanto decisivo por tercer partido consecutivo en la Euro.

"Sólo fue una cuestión en la que hablé con el técnico y él me preguntó, '¿quieres tirar uno? Le dije, 'sí, el quinto''', relató Cristiano a la prensa. "Fallamos dos penales, así que me siento frustrado".

Cristiano se marcha de un torneo en el que llegó a parecer capaz de llevar al título a Portugal, gracias a su talento y su fuerza de voluntad. Tres goles suyos acabaron con los holandeses en un partido decisivo de la fase de grupos y echaron a la República Checa en los cuartos de final.

Mientras Fábregas caminaba hacia el punto penal para colocar el balón, Cristiano se alejó de sus compañeros, que permanecieron en la línea de medio campo, abrazándose en una muestra de solidaridad.

Se ubicó dos pasos atrás, en el círculo central, y entrelazó las manos cuando el tiro rasante de Fábregas, a la derecha de Rui Patricio, eludió el lance del guardameta y pegó en el poste, antes de meterse al arco.

Luego, Cristiano se levantó ligeramente los pantaloncillos y permaneció de pie con las manos en la cintura, solo, hasta que el técnico portugués Paulo Bento llegó para darle unas palabras de aliento.

"Siempre son momentos difíciles", dijo Cristiano acerca de las derrotas por penales. "Expresé lo que sentía en ese momento. Creo que jugamos muy bien, pero perder por penales siempre es injusto y resultado de la mala suerte".

Bento insistió en que no lamentaba el orden de los tiradores para la serie, y afirmó haber coincidido con Cristiano en que su capitán debía ser el quinto.

"Habíamos definido desde antes las mejores condiciones para tener éxito, pero no lo logramos", dijo Bento. "Si la serie hubiera estado 4-4 y él hubiera tenido que cobrar el último penal, estaríamos hablando de algo distinto".