El gobierno español dijo el miércoles que dará batalla para que la ayuda europea que va a recibir el país se inyecte directamente a su problemático sector bancario, pero el Eurogrupo insistió que será el Estado español quien reciba el préstamo y quien responda por su devolución.

España, con un desempleo de 24,4% y en recesión por segunda vez en cuatro años, solicitó un rescate a sus socios económicos para sanear su sistema financiero, ahogado en un mar de activos tóxicos vinculados al sector inmobiliario.

Europa abrió una línea de crédito de hasta 125.000 millones de dólares, pero el país ibérico señaló que no solicitará una cantidad concreta hasta el próximo 9 de julio.

En cualquier caso, el gobierno conservador insiste en diferenciar la ayuda a la banca de la ayuda al país. Pero los tratados europeos y la posición de Alemania es que el préstamo vaya directamente al Estado español y que de ahí se filtre a la banca, lo que amenaza con aumentar la crisis de deuda que padece el país ibérico.

"Seguiré trabajando para lograr la recapitalización directa de los bancos", dijo el presidente del gobierno Mariano Rajoy en el Parlamento.

Horas más tarde, el Eurogrupo, que reúne a los ministros de Finanzas de los 17 países que comparten el euro, advirtió en un comunicado que el dinero lo recibirá España y será el gobierno quien deba prestarlo a los bancos y posteriormente devolverlo.

Además, el plan incluirá condiciones para el sector financiero, entre las que cabría la posibilidad de crear un banco malo que compre los activos inmobiliarios tóxicos de la banca, tal y como sugirió el martes el ministro de Economía español, Luis de Guindos.

De Guindos subrayó que en cualquier caso el rescate no condicionará la política macroeconómica del gobierno como sí ocurrió en los casos de Grecia, Irlanda y Portugal.

El titular de Economía admitió en el Parlamento que, además de España, Europa y en concreto el euro afrontan un momento crucial de cara al consejo europeo que tendrá lugar el jueves y viernes en Bruselas.

"Nos enfrentamos a horas decisivas desde el punto de vista de lo que es la situación zona euro, desde el punto de vista de las medidas a tomar en el caso de la política económica española", señaló De Guindos.

La indefinición de cara a la cumbre europea y la desconfianza en la solvencia de España elevó el miércoles los intereses de la deuda española a largo plazo hasta un peligroso 6,88%, otra vez cerca de la frontera del 7% que alcanzó hace dos semanas y que se considera insostenible para financiarse a largo plazo.

Las perspectivas para España siguen siendo muy negativas. De hecho, el Banco de España adelantó el miércoles que la contracción económica en el segundo trimestre del año podría ser más acusada de lo inicialmente previsto.

Las cifras no se conocerán hasta julio, pero la entidad reguladora advirtió en un informe que las caídas de la demanda interna, producción industrial y venta de vehículos anticipaban un deterioro de la actividad económica peor de lo esperado.

La economía española se contrajo un 0,3% en el primer trimestre del año y el gobierno prevé un descenso del 1,7% en 2012.