Antes de Nancy Meyers, antes de Sofia Coppola, antes de Julie Delpy y Kasi Lemmons y Nicole Holofcener, estaba Nora Ephron.

Era una de las pocas mujeres que escribían y dirigían en lo que sigue siendo una industria dominada por los hombres. Ephron se aseguró un lugar en el paisaje cinematográfico con una voz distintiva y un ingenio formidable y ahora deja un legado de momentos clásicos y diálogos inolvidables tras sucumbir a la leucemia el martes, a los 71 años.

La sola mención de su nombre rememora cierto tipo de película, algo que no se puede decir de muchos cineastas, cualquiera que sea su género. Eran comedias románticas, sí, pero eran para mujeres inteligentes, sobre mujeres inteligentes, con personajes fuertes y al mismo tiempo vulnerables. Quizás eran hiperanalíticas o neuróticas, pero siempre muy locuaces y con frecuencia destinadas al tipo de final feliz que merecían.

Meg Ryan forjó y reforzó su estatus como la Novia de América con cintas que Ephron escribió o escribió y dirigió, la mejor de ellas "When Harry Met Sally..." ("Cuando Harry encontró a Sally...") de 1989, dirigida por Rob Reiner, seguida de "Sleepless in Seattle" ("Sintonía de amor") en 1993 y "You've Got Mail" ("Tienes un e-mail") en 1998, ambas con Tom Hanks como coprotagonista.

Décadas después, todavía una puede decir "Tráigame lo mismo que a ella" y todos saben de qué una está hablando. Así de perdurable es y será el trabajo de Ephron.

A finales de los 80 y principios de los 90, Kathryn Bigelow era otra rara fémina haciendo cine — hoy es la única mujer laureada con un Oscar al mejor director, por "The Hurt Locker" ("Zona de miedo") — pero ésta se ha enfocado en películas de acción. Barbra Streisand también dirigió en esa época películas como "Yentl", "The Prince of Tides" ("El príncipe de las mareas") y "The Mirror Has Two Faces" ("El espejo tiene dos caras"). Pero Ephron continuó y perduró, para bien y para mal.

Si vamos a ser honestos, algunos de sus últimos trabajos ni se acercaron al nivel de sus más conocidos y adorados filmes. "Hanging Up" ("No nos dejes colgadas") de 2000, que coescribió con su hermana Delia y que dirigió Diane Keaton, pareció estridente y llena de payasadas. En "Hechizada" (2005), una versión cinematográfica de la serie de televisión de los 60 que dirigió, escribió y produjo, la magia parecía forzada.

Pero con su último filme, "Julie & Julia" de 2009, terminó su carrera en ascenso. Ephron dirigió a Meryl Streep hacia una de sus 17 nominaciones al Oscar por su interpretación feliz, perfecta hasta en el timbre de la voz, de la chef pionera Julia Child. Y fue Streep quien interpretó una versión de la propia Ephron en una de las primeras películas que ésta escribió, "Heartburn" ("Se acabó el pastel") de 1986, basada en su mordaz novela inspirada en su matrimonio con el reportero del Washington Post Carl Bernstein.

Ephron fue tres veces postulada al Oscar por los guiones que escribió o coescribió de "When Harry Met Sally ..." y "Sleepless in Seattle" así como por su primer guión producido, "Silkwood" de 1983, un drama nuclear de la vida real dirigido por su amigo y frecuente colaborador Mike Nichols y también estelarizado por Streep.

Ver los nombres de actores y cineastas de primera fila que trabajaron con Ephron es un verdadero testimonio de su talento, y ni siquiera hemos mencionado a Billy Crystal, Carrie Fisher, Jack Nicholson, John Travolta, Steve Martin... Y la lista no termina.

Su voz y visión singulares son un ejemplo para los futuros cineastas, hombres y mujeres por igual.