El disidente cubano Darsi Ferrer viajará mañana a Estados Unidos como refugiado político con "pena" por tener que alejarse de su país, pero con la "esperanza" de "luchar" y "adaptarse a una nueva vida", según declaró hoy a Efe.

Ferrer, quien estuvo 11 meses en prisión preventiva entre 2009 y 2010 por sus actividades opositoras, se acogió a un programa de refugiados políticos en EE.UU., donde se reunirá con su esposa e hijo, que emigraron en abril pasado por la misma vía.

"Es una decisión bien difícil porque me he dedicado durante años a la labor que realizo en el país y tengo unos compromisos con los valores y principios en los que creo y me hacen echar adelante por nuestro pueblo", declaró Ferrer.

El médico disidente dijo que se va con "pena" por alejarse, pero con "tranquilidad, fe y esperanza", además de "la convicción de que llegará muy pronto lo que el pueblo cubano ansía porque el régimen, esa elite que le ha robado su libertad a los cubanos, cada vez se debilita más".

"Creo que esta separación de mi patria no va a ser por mucho tiempo, pienso que está muy cerca el día por el que tanto ha luchado el pueblo cubano", añadió.

Ferrer, de 42 años, manifestó que planea residir en Chattanooga (Tennessee), donde está su familia, y allí "luchar por asentarnos y adaptarnos a esa nueva realidad y la inmensidad de desafíos que representa empezar de cero y una nueva vida".

"Me gustaría recuperar mi profesión de médico, aunque me he dedicado durante muchos años a esta otra labor que es la lucha por la democracia en Cuba y quiero seguir adelante en lo que pueda contribuir", apuntó.

Entre 2010 y 2011 Ferrer denunció en varias ocasiones que las autoridades migratorias de la isla le denegaban el permiso de salida del país a su esposa e hijo para viajar a Estados Unidos, e incluso dijo que se trataba de un "chantaje" del Gobierno para hacerlo emigrar a él.

En diciembre de 2010, el disidente divulgó que la Seguridad del Estado de Cuba le dejó claro que para otorgarle el permiso de salida a su familia tenía que viajar con ellos a EE.UU., donde su esposa, Yusnaimy Jorge, buscaba recibir tratamiento médico.

El año pasado, Ferrer también denunció que había sido víctima de varias detenciones por un corto periodo de tiempo por estar en actividades de la disidencia o por intentar reunirse con otros disidentes.