El crecimiento económico fue invocado el jueves como si fuera palabra mágica por los altos funcionarios de Europa reunidos en Bruselas para concretar medidas que lo impulsen en todo el continente.

Pero las expectativas de solucionar el explosivo problema de consolidar las deudas soberanas nacionales parecían quedar a la vera del camino.

El comisionado de la Unión Europea para Asuntos Económicos, Olli Rehn, dijo a los periodistas que esperaba de los gobernantes presenten un acuerdo sobre las nuevas disposiciones para promover la expansión económica, así como sobre algunas medidas para reducir las tasas de interés aplicadas a los préstamos para España e Italia, las cuales están llegando a cifras inmanejables.

"Espero que haya una decisión sobre una nueva medida hacia la recomposición de la unión económica y monetaria", declaró Rehn poco antes de que comenzara la cumbre. "También necesitamos decisiones concretas sobre una estabilización de los mercados financieros en el corto plazo, sobre todo en los mercados de deuda soberana".

La canciller de Alemania, Angela Merkel, que se ha opuesto resueltamente a la emisión de deuda colectiva — conocida como eurobonos — es el centro del encuentro de dos días.

Muchos gobernantes apoyan la idea de los eurobonos como un manera de solucionar los problemas de la eurozona al considerar que se compartiría el riesgo crediticio y esto disminuiría las tasas de interés para los países endeudados. Pero Merkel se ha negado a exponer a su país a nuevos costos, y teme que los eurobonos pudieran minimizar la presión sobre naciones como Grecia y España para que reformen sus economías.

"Creo que debemos dejar de hablar ya de los eurobonos porque, con el 'no" del gobierno alemán, con este definitivo 'no' de la señora Merkel, los eurobonos son ahora un tema irrelevante", dijo el jueves el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schultz.

"Personalmente lo sigo viendo como una solución buena, sensata, pero no tiene sentido continuar los debates teóricos cuando la casa está en llamas", ejemplificó Schultz en declaraciones a la televisora alemana ZDF.

Aunque aumenta la presión sobre Merkel, no está sola en el rechazo a que los países de la Unión Europea agrupen la deuda. El primer ministro de Suecia, Fredrik Reinfelt, dijo también el jueves que lo que se necesitaba no era una deuda común sino más reformas financieras para las naciones europeas en problemas, medidas que, dijo, las volvería más competitivas.

Mucho más urgente, en el corto plazo, es encontrar la manera de que el costo de los préstamos sea sustentable para los países más débiles de la UE.

Los gobernantes de Italia, Francia y España presionan a Alemania para que acepte compartir deudas antes de que los mercados empujen al borde del colapso a la eurozona. Las autoridades de la UE y del Fondo Monetario Internacional han coincidido en ese punto.

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Charlton informó desde París. Geir Moulson en Berlín y Toby Sterling en Bruselas contribuyeron en la información.