La Justicia chilena envió un exhorto a Francia para solicitar información sobre el estado de salud del poeta Pablo Neruda en los años previos a su muerte en 1973, mientras era embajador en ese país, en el marco de la indagatoria para esclarecer si pudo ser asesinado por la dictadura.

Según informaron hoy a Efe fuentes judiciales, la Sala Penal de la Corte Suprema autorizó ayer al juez Mario Carroza enviar un exhorto a Francia, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, para solicitar esa información.

El exhorto va dirigido al Tribunal del Crimen de París para que solicite al hospital público Cochin, en la capital francesa, "todos los antecedentes clínicos, informes, fichas médicas, exámenes, intervenciones y todo antecedente que resulte relevante de las atenciones que se realizaron al poeta entre 1970 y 1972".

El objetivo es esclarecer cuál era el estado de salud del premio Nobel de Literatura 1971 durante la época en que ejerció como embajador de Chile en Francia, cargo que ocupó entre 1970 y febrero de 1973, cuando ya llevaba varios meses de regreso en su país.

Neruda estaba entonces aquejado del cáncer de próstata que padecía desde hacía varios años y que, según la versión oficial, fue la causa de su muerte, en una clínica de Santiago, el 23 de septiembre de 1973, doce días después del golpe de Estado de Augusto Pinochet.

Esa versión oficial quedó en entredicho cuando en 2011 el antiguo chófer de Neruda, Manuel Araya, insistió en que la inyección que el poeta recibió horas antes de su muerte fue la causa de su deceso, tras el que pudo estar la sombra del régimen de Pinochet.

Esa denuncia dio lugar a que el Partido Comunista, en el que Neruda militó, presentara en mayo de 2011 una querella que fue admitida por la Justicia, con lo que se abrió así una investigación sobre su muerte.

Esta es una de las diligencias que Carroza ha puesto en marcha antes de decidir si ordena la exhumación del cuerpo de Neruda, que descansa junto a su última mujer, Matilde Urrutia, en el jardín de la casa que poseía en la localidad de Isla Negra, en el litoral central del país, a orillas del Pacífico.

Carroza solicitó estos documentos después de que el Servicio Médico Legal, que emitió un informe con los datos disponibles en Chile, señalara que era necesario contar también con las fichas médicas que se encuentran en Francia para determinar la conveniencia de exhumar o no esos restos.