Amnistía Internacional (AI) denunció hoy en Nueva York que el comercio internacional de armamento está menos regulado que el de los plátanos, y pidió a la ONU que apruebe un tratado más severo para que no se vendan armas a países en donde se violan los derechos humanos.

"Queremos un tratado que impida que se transfieran armas a Siria, Sudán, Congo o Guatemala, ya que en el 60 % de los abusos contra los derechos humanos que se cometen en el mundo hay armas implicadas y 1.500 personas mueren cada día en un conflicto armado, casi una por minuto", explicó a Efe la directora ejecutiva de Amnistía Internacional en EE.UU., Suzanne Nossel.

Estados Unidos es el mayor exportador global de armas, con el 35 % del volumen total, seguido por Rusia, Alemania, Reino Unido, China y Francia, seis países que suministran el 74 % de las armas del mundo.

"China y Rusia, por ejemplo, venden armas a Siria, donde hay un conflicto que dura ya más de un año y, pese a la presión que está ejerciendo la comunidad internacional, mientras se siga alimentando al régimen dictatorial con armas, la guerra continuará", puntualizó Nossel.

Por ello, AI planea entregar más de 200.000 firmas al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el próximo 3 de julio, aprovechando que el 2 de julio se abrirán las negociaciones en este organismo para redactar un Tratado sobre el Comercio de Armas con el que regular este mercado.

La principal demanda de los activistas es que el tratado contenga una cláusula que impida que se transfieran armas a países en los que exista el riesgo de que se empleen para violar los derechos humanos, como Sudán, Congo o Guatemala, y evitar que acaben en manos de dictadores o señores de la guerra.

"Es un problema muy global, ya que, aunque ahora el conflicto del momento es el sirio, en otros países las armas se usan para cometer violaciones, tráfico sexual, torturas... Y, como resultado de esto, 500.000 personas mueren cada año y 26 millones son forzadas a abandonar sus hogares, por lo que, con un tratado más severo, se salvarían decenas de miles de vidas al año", reivindicó Nossel.

Sin embargo, países como Estados Unidos, Rusia o China están pidiendo unas normativas más flexibles, que afecten a un número menor de armas, por lo que Nossel apuntó que lucharán para que "la administración (del presidente Barack) Obama y otros estados miembros de la ONU detengan las transferencias de armas irresponsables".

En ese sentido, señaló que resulta "asombroso que productos como los plátanos, las botellas de agua o los huesos de dinosaurio estén sometidos a una regulación internacional más estricta que las armas, que se usan para asesinar a personas día a día, en todo el mundo, y que ocasionan una destrucción masiva".

Por ello, varias decenas de activistas esgrimieron plátanos en Times Square, donde los ofrecieron a los viandantes, para que firmaran la petición que presentarán a la ONU la próxima semana.