Cuando se reúnan el jueves y el viernes en Bruselas, los líderes de los 27 países de la Unión Europea enfrentarán una tarea abrumadora: hallar una solución a una crisis de deuda que ha extendido la miseria por toda Europa, generado deudas sobre el euro, amedrentado a los inversionistas y amenazado el crecimiento global.

Los inversionistas han impulsado las tasas de interés de la deuda española e italiana a niveles insostenibles, lo cual ha incrementado el riesgo de que esas enormes economías necesiten un rescate que el resto de Europa no puede pagar. El desempleo en los 17 países de la eurozona es del 11%, el más elevado desde que se adoptó la moneda común en 1999.

Un plan por 125.000 millones de dólares para rescatar a los bancos españoles no ha logrado tranquilizar a los mercados financieros. Incluso unas elecciones en Grecia que llevaron al poder a un gobierno partidario de seguir en la eurozona no lograron asegurar a los inversionistas que Atenas seguirá pagando sus deudas, continuará en el euro y evitará una quiebra financiera que podría desatar un pánico mundial.

Los líderes de la UE sopesarán planes para:

— Enfrentar los problemas de deuda del gobierno de Europa.

— Arreglar los bancos del continente.

— Ayudar a Grecia.

— Estimular la adormecida economía europea.

Aún así, cualquier propuesta aprobada en la cumbre podría no ser lo suficientemente audaz o rápida para revertir las amenazas que se ciernen sobre Europa. Y Alemania, temerosa de que le endosen la factura de un plan de rescate, podría vetar las ideas primero.

Aquí está un vistazo a las ideas más ambiciosas que los políticos están sopesando:

— ENFRENTAR LA DEUDA

La crisis financiera mundial y la recesión que siguió abrieron un agujero en los presupuestos de muchos gobiernos europeos, dejándolos con enormes deudas. La del gobierno griego ahora equivale al 165% de su producto interno bruto anual; la de Italia, al 120%, mientras que la de Irlanda es del 108%.

Los economistas dicen que cualquiera de esas cifras que rebase el 90% socava la salud de una economía. Los inversionistas en bonos, preocupados por la deuda, exigen mayores tasas de interés.

El resultado es que, para muchos países, los costos del financiamiento han alcanzado niveles insostenibles. Irlanda, Portugal y Grecia ya requirieron rescates para poder pagar sus facturas pendientes. España recibió un préstamo para salvar a sus bancos, y el martes sus costos para financiarse alcanzaron niveles altísimos en un par de subastas a corto plazo. Esta semana Chipre se convirtió en el quinto país europeo en solicitar un rescate.

El dinero para los rescates podría escasear si economías grandes como Italia también requieren ayuda. Se espera que los líderes europeos analicen varias ideas en Bruselas:

— Extender la carga de la deuda de algunos de los países débiles a naciones más fuertes que también utilizan el euro.

Los 17 países que utilizan el euro podrían emitir "eurobonos" garantizados en conjunto, con los que compartirían la responsabilidad de las deudas de los países más débiles. Estos bonos podrían tener tasas de interés bajas porque estarían respaldados por el poder colectivo de todos los países de la eurozona, incluida Alemania.

O las deudas gubernamentales excesivas — las que superan el 60% del PIB de un país — podrían ir a un "fondo de amortización de la deuda europea", garantizado en forma colectiva y a pagar en un período de 20 a 30 años. Como el fondo de amortización sería una medida a realizar una sola vez, podría ser más apetecible para Alemania que el plan de eurobonos a largo plazo.

— Darle poder a una autoridad presupuestaria centralizada de la eurozona para que exija cambios en los planes de recaudación de impuestos y de gastos en los países si éstos violan las normas presupuestarias. Esta idea va más allá de las exhortaciones anteriores para establecer límites presupuestales en los naciones de la zona del euro. Algunos de los principales líderes europeos la propusieron en la víspera de la cumbre.

— Tomar dinero de los 625.000 millones de dólares disponibles de los dos fondos de rescate de la eurozona para adquirir bonos gubernamentales en el mercado abierto. Estas adquisiciones impulsarían los precios de los bonos hacia arriba y las tasas de interés — el rendimiento — que generan hacia abajo. Eso ayudaría a países como Italia y España cuando tengan que subastar bonos para financiar sus déficits o reemplazar bonos que ya han madurado.

— REPARAR LOS BANCOS

Europa no sólo tiene una crisis de deuda gubernamental. También padece una crisis bancaria. Un desplome en los precios de la vivienda asfixió a los bancos españoles e irlandeses con préstamos de bienes raíces no pagados. Para rescatar a sus bancos, el gobierno de Irlanda requirió un rescate de 106.000 millones de dólares. Ahora España necesita un préstamo de 125.000 millones de dólares del resto de la eurozona para reconstruir el capital de sus bancos, su defensa contra las pérdidas.

Al mismo tiempo, los bancos de toda Europa han sido los mayores compradores de los bonos de sus gobiernos. Así, a medida que han aumentado los rendimientos y el valor de los bonos ha disminuido, los bancos han sufrido pérdidas.

Finalmente, Europa también enfrenta el riesgo de que la gente saque su dinero de los bancos. Los ahorristas griegos lo están retirando porque temen que Grecia abandonará el euro.

Así, la Unión Europea analiza una posible reforma a los bancos. Entre las ideas que se discuten están las siguientes:

— La Comisión Europea, que redacta leyes y normas para la UE, ha propuesto un fondo de seguro de depósitos para proteger a los ahorristas en todo el bloque europeo. En la actualidad, cada país de Europa por separado asegura los depósitos en bancos dentro de sus fronteras, pero las bancarrotas bancarias podrían agotar esos fondos nacionales.

— La Comisión Europea ha sugerido establecer una unión bancaria que abarque todo el continente, supervisada por un regulador central. Actualmente Europa carece de un solo regulador con autoridad para obligar a los bancos débiles a acumular más capital o de lo contrario disolverlos. Los reguladores nacionales se han mostrado renuentes a clausurar a los bancos débiles.

— El rescate a los bancos españoles ha generado temores de que el gobierno español no pueda reembolsar el préstamo de 125.000 millones de dólares que recibió de la eurozona. Algunos analistas dicen que la solución es analizar de nuevo cómo se está aplicando el rescate: en lugar de prestarle dinero a España, inyectarlo directamente a los bancos españoles y adquirir una participación accionaria en ellos.

— REDUCIR LA PRESION SOBRE GRECIA

El gobierno de coalición resultante de las elecciones del 17 de junio en Grecia ha dicho estar dispuesto a efectuar los dolorosos recortes presupuestales requeridos bajo un acuerdo de rescate alcanzado en marzo. Los electores griegos eligieron ese enfoque en lugar de escoger a un gobierno que habría rechazado el rescate y probablemente conducido a Grecia fuera de la eurozona.

Pero el nuevo gobierno desea más tiempo. Si no se le concede más tiempo al gobierno en Atenas y éste no cumple con los pagos parciales, la UE, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional tendrán que decidir si retendrán los abonos del dinero de rescate en el futuro.

Sin el dinero, Grecia se declararía en mora de pagos de su deuda y probablemente dejaría de utilizar el euro. Pero Alemania resiste los esfuerzos para darles mayores facilidades a los griegos. Grecia gastó en forma imprudente, postergó las reformas a su economía y durante años engañó al resto del mundo sobre la precaria situación de sus finanzas. Ahora pasa serios apuros para solucionar un desempleo del 22%.

— ESTIMULAR EL CRECIMIENTO

Todo el mundo está de acuerdo en que Europa necesita crecer, lo cual ayudaría a los países en problemas a pagar sus facturas. Los gobernantes de Francia, Alemania, Italia y España acordaron la semana pasada impulsar un paquete de crecimiento valorado en 163.000 millones de dólares. Pero el plan es relativamente modesto. Se espera que el dinero provenga en su mayor parte de fondos europeos ya autorizados para el desarrollo.

A los analistas les preocupa que la mayor parte de las propuestas para ayudar a Europa demorarán demasiado en funcionar. Los planes de la Comisión Europea en torno a los bancos no entrarían completamente en vigencia sino hasta 2018. Y podría no haber suficiente dinero de rescate para respaldar más de 3.100 billones de dólares de deuda española e italiana combinadas.