Desde dinero en efectivo en latas de chiles hasta cocaína en cajas de cartón, el aeropuerto internacional de la Ciudad de México es considerado desde hace mucho tiempo el principal puerto capitalino para el contrabando de drogas y otros artículos, cuyo trasiego se efectúa sin dificultades, como el de cualquier otra carga y sin complicaciones para los pasajeros.

Sin embargo, una balacera ocurrida el lunes entre agentes de la policía federal alteró esa percepción y atrajo los reflectores hacia una faceta oscura del principal aeropuerto del país, cuya imagen es de seguro y eficiente en lo general, ya que atiende al año más de 27 millones de pasajeros y 400.000 toneladas de carga.

Los turistas parecían el martes imperturbables a su paso por la moderna Terminal 2, escenario del tiroteo. Pero los empleados del aeropuerto en la nueva terminal dijeron que el intercambio de disparos alteró completamente su sentido de seguridad en el lugar, al que caracterizan muros enormes de concreto blanco con miles de huecos decorativos.

"No lo creía (lo sucedido) porque había mucha seguridad", expresó María Eugenia Cruz, de 52 años, que ha trabajado como guardia durante cinco meses pero que estaba de descanso el día en que ocurrieron los hechos. "Me da miedo que vaya a haber otra balacera", apuntó.

El ataque a tiros ocurrió cuando dos agentes de la policía federal — que se presume estaban al servicio de narcotraficantes — abrieron fuego contra sus propios compañeros en un área de comida rápida que estaba llena de gente. Mientras se perpetraba el asesinato de los tres agentes, numerosas personas se tiraron al piso presas del pánico para evitar que las alcanzara alguna bala.

Los agentes asesinados habían ido al aeropuerto en una misión antinarcóticos para capturar en flagrancia a presuntos delincuentes, dijo un funcionario de la policía federal que solicitó el anonimato para hacer declaraciones sobre el particular porque no estaba autorizado a hacerlo.

La policía dijo en un comunicado que los sospechosos, que lograron escapar, fueron identificados gracias a las imágenes de una cámara de vigilancia y precisó que los mismos estaban implicados con un grupo narcotraficante de poca monta.

"Es un gran error capturar a gente en el aeropuerto porque es un lugar muy sensible", señaló el experto en seguridad, Raúl Benítez, de la Universidad Nacional Autónoma de México. "Tremendo escándalo internacional... que hace daño a la imagen de la policía y el aeropuerto", apuntó.

Es sabido que los carteles del narcotráfico sobornan a policías, a firmas de seguridad e incluso pilotos y auxiliares de vuelo para que transporten drogas y dinero, tal como ocurre en muchos aeropuertos internacionales.

A principios de mes en Puerto Rico, agentes federales estadounidenses irrumpieron en el aeropuerto más grande, donde arrestaron a decenas de trabajadores de equipaje, empleados de aerolíneas y otros individuos, acusados de contribuir durante al menos una década al transporte de contrabando de cocaína valuada en miles de millones de dólares en vuelos comerciales.

La policía ha arrestado a numerosos empleados de aerolíneas en operaciones internacionales contra el contrabando en aeropuertos de Detroit, Houston y Nueva York, por nombrar algunos en Estados Unidos.

El tiroteo del lunes agregó otro mortal capítulo a los problemas del aeropuerto de la Ciudad de México. La Secretaría de Seguridad Pública indicó que los agentes asesinados participaban en una investigación de 18 meses sobre agentes federales y locales corruptos que integraban una red de tráfico de cocaína. La operación ha incautado 294 kilogramos (648 libras) de cocaína en el aeropuerto.

La aduana de México indicó que no cuenta con un registro del total de lo confiscado en el aeropuerto.

El funcionario de la policía federal dijo que los oficiales buscados podrían haber pertenecido en su momento a la Policía Federal de Caminos, una agencia que desapareció al incorporarse a la Policía Federal. Aunque México ha expandido su fuerza policiaca federal con agentes recién entrenados e investigados, algunos veteranos de fuerzas anteriores colaboran de manera rutinaria con las organizaciones delincuenciales.

Pese al incidente violento del lunes, funcionarios de la embajada de Estados Unidos dijeron que no planean emitir una advertencia para viajeros para el aeropuerto adicional a las recomendaciones vigentes para sus ciudadanos que viajan a México.

Los turistas en la Terminal 2 también dijeron el martes que no están preocupados, al menos no todavía.

Mario y Luisa Ortiz, de Argentina, dijeron que viajan a México de vacaciones cada año e iban rumbo a un centro turístico en la playa de Puerto Vallarta.

"No estamos preocupados, no nos afectan los narcos y la violencia", dijo Mario Ortiz, un banquero de 51 años. "Es un problema mexicano".