El presidente ruso, Vladimir Putin, visitó a primera hora de la mañana la Basílica de la Natividad en Belén, ciudad a la que llegó hoy para una entrevista con su colega palestino, Mahmud Abás, en la minigira que realiza por Oriente Medio.

La visita al lugar en el que la tradición cristiana sitúa el nacimiento de Jesús fue de carácter privado por lo que los medios de comunicación no fueron autorizados a acceder al recinto religioso.

Rusia, a través de la Iglesia Ortodoxa, tiene numerosos intereses en Tierra Santa, y uno de ellos es la Basílica de la Natividad.

Otro, en Jerusalén, es el llamado "Russian Compound", un bello centro de peregrinaje cristiano en la época del zar que fue expropiado durante el Mandato Británico y que Israel devolvió recientemente a propiedad del gobierno de Moscú.

Belén se vistió hoy de gala para recibir a un presidente que ya estuvo en los territorios palestinos en 2005, y las calles de la ciudad que conducen al palacio presidencial estaban engalanadas con banderas rusas y palestinas.

Una banda y una guardia de honor recibirán al líder ruso esta mañana, antes de la entrevista que celebrará con Abás en la ciudad.

La agenda en Belén también incluye la inauguración de un centro cultural y religioso ruso.

Putin comenzó ayer su gira por la región con una visita a Israel de menos de 24 horas en la que inauguró un monumento al Ejército Rojo, se entrevistó con el primer ministro, Benjamín Netanyahu, y cenó con el presidente, Simón Peres.

El programa nuclear de Irán, la situación en Siria y las bloqueadas negociaciones de paz entre israelíes y palestinos fueron los platos fuertes de sus conversaciones políticas con el primer ministro.

El presidente ruso abogó por trabajar mano a mano con Israel para resolver "pacíficamente" el asunto nuclear iraní, y aseguró a Netanyahu que "seguiremos consultando y trabajando juntos".

Putin tiene previsto abandonar el territorio palestino a primera hora de la tarde con dirección a Jordania, última etapa de su gira por Oriente Medio.