En el transcurso de un año, el capitán de la Infantería de Marina M. Matthew Phelps pasó de ser un gay "de clóset", temeroso de ser dado de baja, a ser invitado a una recepción de orgullo gay de la Casa Blanca y beber champán con su comandante en jefe.

Phelps relató su historia el martes en el primer evento del Pentágono para reconocer el servicio prestado por soldados gays y lesbianas. El histórico evento sucede nueve meses después de la revocación de la añeja política que prohibía a soldados gays servir abiertamente y obligó a más de 13.500 miembros del servicio salir de las fuerzas armadas.

"En junio del año pasado... me encontraba en un momento en mi carrera en el que si alguien se enteraba que yo era gay... habría perdido mi trabajo", dijo Phelps a cerca de 400 empleados uniformados y civiles del Departamento de Defensa que atestaron un auditorio del Pentágono.

"Un año después... yo, el capitán Matthew Phelps, fui invitado a acudir a esta orgullosa recepción en la Casa Blanca", dijo Phelps sobre la recepción del 15 de junio ofrecida por el presidente Barack Obama. "Qué asombroso es que al transcurso de un año, yo podría pasar de ser despedido por ser quien soy, a tomar champán con el comandante en jefe, con servilletas estampadas con el sello presidencial".

Phelps formó parte de un panel de miembros en activo y dados de baja del servicio militar, algunos de los cuales hablaron sobre sus experiencias antes de la revocación de la antigua política y sobre cómo les ha cambiado la vida. El público llenó los asientos y decenas más permanecieron de pie a lo largo de los muros, aproximadamente 1 de 5 vestía uniforme y el resto eran civiles que no habían sido sujetos a la antigua política.

"Para los miembros del servicio que son gays y lesbianas, les hemos quitado una carga real y personal de sus hombros", dijo el principal abogado del Pentágono Jeh Johnson en un discurso de apertura del evento que duro cerca de hora y media. "Ya no tienen que vivir una mentira en el ejército" ni "enseñar a un niño a mentir para proteger la carrera de su padre".

Antes de la revocación, los soldados gays podían servir pero podían ser dados de baja en caso de revelar su orientación sexual. Al mismo tiempo, un oficial al mando tenía prohibido preguntar a un miembro del servicio si él o ella era gay.

"Todos nosotros debemos honrar la manera profesional y casi perfecta en la que todas nuestras fuerzas militares de Estados Unidos implementaron y se adaptaron a este cambio", dijo Johnson sobre los meses desde la revocación.