Siete militares paquistaníes fueron decapitados por insurgentes talibanes después de haber sido capturados durante un enfrentamiento cerca de la frontera afgana en el que murieron otros seis soldados y 11 insurgentes, informaron hoy medios locales.

Las autoridades habían informado en un primer momento de las muertes de seis soldados y reconocido que once más habían sido apresados por la insurgencia, pero anoche aparecieron decapitados siete de ellos, sin que haya noticias de los otros cuatro.

El ataque, en el distrito del Alto Dir, fue protagonizado por más de un centenar de milicianos de grupos insurgentes que llegaron desde refugios en suelo afgano y atacaron un puesto fronterizo en la zona de Sunai Dara, dijeron ayer a Efe fuentes oficiales.

Un portavoz de los talibanes paquistaníes -agrupados bajo las siglas TTP-, Sirajuddin, reinvidicó el ataque y elevó a 18 el número de bajas entre las fuerzas de seguridad.

Uno de los hechos destacados por medios y analistas es que los insurgentes hayan reconocido por primera vez que utilizan refugios en suelo afgano, a los que huyeron tras las ofensivas militares desplegadas desde 2008 en el noroeste de Pakistán.

En las últimas semanas se ha intensificado la actividad insurgente en esa zona fronteriza y solo en este mes ya ha habido tres incidentes similares protagonizados por integristas.

La frontera entre las zonas paquistaníes de Dir y Bajaur y la provincia afgana de Kunar es escenario de numerosos choques entre el Ejército de Pakistán y milicianos que cruzan habitualmente de un país a otro para evadir a las fuerzas de seguridad.

Hace un año, unas 70 personas -entre ellas 25 militares- murieron tras una incursión de cientos de talibanes llegados desde Afganistán y que atacaron un puesto policial del Alto Dir.

También se producen con frecuencia intercambios de proyectiles entre los ejércitos de ambos países que intentan hostigar a los grupos talibanes pero que a menudo impactan sobre zonas civiles y causan bajas entre la población.