Los mercados de las drogas tradicionales como la cocaína, la heroína y el cannabis se estabilizan, una tendencia que contrasta con el aumento del consumo de los estupefacientes sintéticos y otras sustancias químicas.

Este es el panorama global que dibuja el Informe Mundial sobre las Drogas de 2012, que ha publicado hoy la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

"La disminución de los niveles generales de cultivo y producción de opio y de coca ha sido contrarrestada por los crecientes niveles de producción de drogas sintéticas", explica la ONU.

Unos 230 millones de personas, el 5 % de la población adulta mundial, consumió alguna droga por lo menos una vez en 2010, un nivel en línea con los años anteriores, lo que lleva a la ONU a afirmar que el consumo "parece haberse estabilizado en todo el mundo".

Los "consumidores problemáticos de drogas", en su mayoría drogodependientes de cocaína y heroína, suponen unos 27 millones de personas, el 0,6 % de la población adulta mundial.

"La heroína, la cocaína y otras drogas siguen matando a unas 200.000 personas al año, destruyen familias y causan sufrimiento a otros miles de personas, crean inseguridad y contribuyen a la propagación del VIH", asegura el director ejecutivo de la ONUDD, Yuri Fedótov.

También alerta de que existe "un creciente reconocimiento de que el crimen organizado y las drogas ilícitas obstaculizan la consecución de los objetivos de desarrollo del Milenio".

Esos objetivos los acordó en 2000 la comunidad internacional para promover diversas facetas del desarrollo humano, como la reducción de la pobreza, el acceso al agua potable, entre otros, y su plazo de cumplimiento expira en 2015.

En términos monetarios, la ONU sostiene que se requieren de 200.000 millones a 250.000 millones de dólares (entre un 0,3 % y un 0,4 % del PIB mundial) para sufragar todos los costos de tratamiento relacionados con las drogas en todo el mundo.

La peor noticia ha sido el gran aumento de la producción de opio en 2011 en Afganistán, cuando un año antes se había reducido debido a una plaga que mermó la cosecha de adormidera.

Así, el año pasado el opio aumentó un 61 %, de 3.600 toneladas en 2010 a 5.800 toneladas en 2011, la mayor parte de la producción mundial de 7.000 toneladas.

En Europa y EEUU el incremento de la producción de opio no ha supuesto un aumento del consumo, pero sí puede haberlo hecho en Asia y África, aunque la ONU admite no contar con datos claros al respecto.

El cultivo de coca disminuyó un 18 % entre 2007 y 2010, sobre todo por la reducción en Colombia, mientras que el número estimado de consumidores de cocaína fluctuó en 2010 entre 13,3 millones y 19,7 millones, es decir, entre el 0,3 % y el 0,4 % de la población adulta mundial.

Los principales mercados se encuentran en EEUU y Europa, pero si bien en Norteamérica se redujo del 3 % en 2006 al 2,2 % en 2010 entre la población adulta, en el Viejo Continente se ha mantenido estable.

A pesar de la reducción global de los cultivos, la ONU alerta de que "en el mismo período el cultivo de arbusto de coca y la producción de hoja de coca registraron un marcado desplazamiento" hacia Bolivia y Perú.

Como es tradicional, el cannabis es la sustancia ilícita que más se consume en el mundo, con entre 119 millones y 224 millones de personas que la han probado en el último año, con Europa como el principal mercado.

Otra de las tendencias negativas ya apuntadas en años anteriores y que parecen ir en aumento es el incremento del tráfico y del consumo de drogas de síntesis.

Así, la incautación anual de metanfetamina se ha duplicado desde 2008 hasta 2010, hasta las 45 toneladas, gracias a las operaciones realizadas en América Central y Asia, mientras que en Europa también se ha duplicado, en un año, la requisa de comprimidos de "éxtasis" en 2010, hasta 1,3 toneladas.

Los consumidores de drogas de tipo anfetamínico se sitúan en todo el mundo entre los 14 y los 52 millones de personas, mientras que los de "éxtasis" van de los 10 a los 28 millones de personas.

La ONU ha advertido del creciente consumo de sustancias que se consiguen por internet y que pueden suponer un serio riesgo para la salud.

Aunque la mayoría de los consumidores de drogas tradicionales son hombres, "el uso indebido de tranquilizantes y sedantes puede convertirse en un hábito crónico entre las mujeres", advierte la ONU.

También se ha multiplicado la demanda de sustancias sintéticas que imitan los efectos del cannabis y que se pueden obtener a través de internet y en tiendas especializadas conocidas como "smart shops".

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Por Luis Lidón

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