Los funcionarios de la Unión Europea han pedido a los países que usan el euro que otorguen a una autoridad supranacional el poder para exigir cambios en los presupuestos nacionales, parte de una amplia visión para salvar el euro y proteger la unión.

El plan publicado el martes en la página de internet del Consejo de Europa fue elaborado por el presidente del Consejo, Herman Van Rompuy; el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso; el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, y el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi.

La propuesta de los cuatro funcionarios intenta convencer a Alemania que acepte una mayor integración fiscal, como la creación de los eurobonos. Alemania se opone a una rápida adopción de los eurobonos porque aumentará su costo potencial y reducirá los incentivos para que los estados más débiles ordenen sus finanzas.

Un control central de esa política financiera podría reducir los temores de Alemania.

"Una mayor consolidación del poder decisorio de los presupuestos ...(y) los mecanismos efectivos para evitar y corregir una política fiscal insostenible en casa estado miembro es esencial", escribieron en un informe que será debatido el jueves y viernes en una conferencia cimera de la UE.

"Con este fin, los topes sobre el presupuesto anual y sobre los niveles gubernamentales de endeudamiento podrían ser acordados en común".

Si un país violara las normas presupuestarias, "la zona del euro podría exigir cambios".

No quedó en claro hasta qué punto los gobiernos de la eurozona están dispuestos a ceder un control aún mayor de sus presupuestos a Bruselas, aunque todos acordaron respetar el déficit del 3% aceptado cuando se sumaron a la divisa.

El plan propone un avance a "mediano plazo" hacia el eurobono, así como la creación de una unión bancaria que aseguraría los depósitos y con poder para clausurar o recapitalizar los bancos directamente, con la ayuda del fondo permanente europeo de rescate.

El viceministro alemán de Relaciones Exteriores rechazó la idea del eurobono.

"Al comenzar por la consolidación de la deuda, nos encaminamos a un callejón sin salida", dijo Michael Link en Luxemburgo, repitiendo la expresión usada frecuentemente por la canciller Angela Merkel.

El documento es una visión a largo plazo pero parca en detalles, especialmente en casos de estrés a corto plazo que amenazan la moneda única.

El lunes, España solicitó ayuda financiera para recapitalizar los bancos, y algunos de los bonos soberanos españoles e italianos están a punto de alcanzar niveles insostenibles, como los que obligaron a Grecia, Irlanda y Portugal a solicitar rescates. Empero, España e Italia son consideradas "demasiado grandes para caer", incluso para la primera economía europea, Alemania.

"Quedarse cruzado de brazos no es una alternativa", dijo Barroso el martes a los periodistas al analizar el plan. "Ahora se necesita un gran salto hacia adelante".

Al final del informe, Van Rompuy se ofreció a desarrollar un "mapa específico y certero para lograr una unión genuina y monetaria" para diciembre.