El Servicio de Guardacostas de Costa Rica detuvo hoy, en el Pacífico sur del país, un barco que transportaba 120 aletas de tiburón y más de una tonelada de pescado, informó el Ministerio de Seguridad.

Las autoridades estiman que al menos 30 tiburones fueron lanzados al mar luego de que se les cortaran las aletas, una actividad que está prohibida por ley en el país centroamericano.

Este es el segundo decomiso en la misma zona en las últimas dos semanas, pues días atrás los oficiales detuvieron a otro barco con 58 aletas.

El director del Servicio Nacional de Guardacostas, Martín Arias, indicó en un comunicado que una lancha patrullera interceptó este martes a una embarcación de casi 12 metros de largo, de nombre "Yamauke", con matrícula y tripulación costarricenses, que transportaba las aletas.

El aleteo del tiburón es una práctica pesquera común en Asia y consiste en cortar las aletas del animal y lanzar el cuerpo aún vivo al mar, con el fin de ahorrar espacio en las bodegas de los navíos.

La ley costarricense castiga hasta con dos años de prisión el aleteo del tiburón, que se ha vuelto un problema común en sus mares.

Tanto el barco como los cuatro tripulantes quedaron a la orden de la Fiscalía.

Además de las aletas, la lancha, cuya licencia estaba vencida, transportaba 1.200 kilos de diversos productos de pesca, que ahora serán subastados, según la información oficial.